Navav Lapid: “La masculinidad es la clave para conocer el alma israelí”

En su primera visita a Buenos Aires, el cineasta israelí Navav Lapid llegó a presentar en el BAFICI 2012 Policeman, una de las apuestas fuertes dentro de la competencia internacional del festival. El filme se centra en la historia de un policía miembro de un cuerpo especial antiterrorista; un personaje de ideas y maneras de relacionarse guiadas por el culto al valor y la justificación de la violencia. Pero en simultáneo la película muestra a otro grupo: jóvenes de clase media israelí que deciden rebelarse contra el sistema político y económico de su país.

Lo interesante de Policeman radica en que su director no toma partido por ninguno de los dos bandos enfrentados a raíz de la polémica que genera la película. Con un relato construido desde la vida cotidiana de sus personajes, muestra tanto el machismo de los policías como la inmadurez y la soberbia de los pretendidos revolucionarios. Al fin de cuentas, el filme pone en evidencia el autismo de ambos grupos frente a la sociedad que supuestamente desean mejorar.

En entrevista con Revista Ñ digital, Lapid confesó que a los 18 años tenía un fuerte deseo de convertirse en un héroe de su patria y que, a pesar de que siempre su pensamiento político fue de izquierda, disfrutó de la experiencia como soldado durante su servicio militar. “Es una gran contradicción que atraviesa a todos los hombres israelíes. El filme trata sobre alguien que nunca se cuestionó nada, pero al final quizás se plantee algunas preguntas”.

-Policeman pone el foco en el rol que deben cumplir los hombres en Israel. ¿Qué lo llevo a querer hablar sobre ese tema?
-La película se compone de dos partes y cada una tiene su propia génesis. La primera cuenta la vida de un grupo de policías y tiene que ver con qué significa ser un hombre en Israel. Por supuesto, la temática sobre la masculinidad es universal pero en Israel ese tema está vinculado con ser soldado. Creo que mi país es un lugar muy patriarcal y machista. Por suerte hay muchas mujeres fuertes e inteligentes, pero ellas siempre están respondiendo a todo ese comportamiento machista. Siento que la masculinidad es la clave para conocer el alma israelí. Al mismo tiempo, es un tema que todavía no tengo resuelto conmigo mismo y esto me permitió hacer la película

-También refleja en su filme a los jóvenes que deciden rebelarse contra el sistema político y económico.
-En la segunda parte de la película aparece este grupo de jóvenes que deciden reaccionar contra el estado de las cosas. La idea se me ocurrió en 2005, cuando visité una exposición sobre el lado estético del terror político en Berlín. En las paredes estaban colgados muchos manifiestos que hablaban sobre las injusticias sociales. Recuerdo que me impresionó el de Baader-Meinhof, que fue escrito en los 70 pero que reflejaba los problemas sociales de mi país. En ese momento me di cuenta de que en Israel no existían las protestas sociales porque somos esclavos de nuestra cohesión nacional. Y la idea que siempre predomina es que debemos estar todos juntos contra todos los demás. Esta cohesión es la base del estado israelí y esto se sostiene con la construcción de héroes de la patria. Esta supuesta unidad es la que la policía debe mantener. En el filme, el grupo que intenta revelarse contra el status quo terminará exponiendo cuan poderosa e invencible es la cohesión.

-En 2010 se produjeron protestas sociales en Israel. ¿Usted participó del movimiento?
-Fue muy interesante, porque los reclamos comenzaron dos días después del estreno de la película en el festival de Jerusalén, en julio de 2010. Estas protestas sociales masivas fueron lideradas por gente muy joven que no tiene oportunidades para mejorar sus condiciones de vida. En ese momento recordé que unos años atrás, cuando buscaba la financiación para filmar Policeman, los productores me decían que la historia era de ciencia ficción porque ese tipo de protestas nunca pasarían en Israel. Durante la revuelta, los organizadores me pidieron pasar la película en una casa tomada. Cuando finalizó la proyección, varios líderes se enojaron mucho conmigo por el destino de los personajes revolucionarios en el filme. Recuerdo que me dijeron que Policeman tenía un punto de vista demasiado pesimista y que ellos iban a poder cambiar las injusticias. Dos años después, ellos no pudieron cambiar la situación y desgraciadamente el filme es considerado como una profecía.

-¿Cómo fue su experiencia en el servicio militar?
-Desde mis 18 años siempre voté por los partidos de izquierda, pero mi gran sueño era convertirme en un héroe del ejército. Me divertí bastante haciendo el servicio militar. Un año después de que terminé la milicia me fui a vivir a París, y me aparté de toda la cultura israelí. No creo que lo haya hecho de forma consciente, pero creo que necesitaba alejarme de toda la ideología militar que te inculcan durante el servicio. Para ellos es importante que dispares bien un arma, que corras rápido, que seas un tipo valiente y, sobre todo, que no pienses demasiado. Y durante los tres años y medio que dura el servicio militar uno realmente llega a creer en eso. Desde mi ideología política condeno todo tipo de orden militar, pero todavía toda su estética sigue seduciéndome.

-¿Por qué elige contar la historia de los dos grupos haciendo hincapié en su vida cotidiana?
-Para mí el pensamiento político se expresa en las cosas más cotidianas. En la forma en que la gente habla, baila, se baña, tiene sexo. La gente a veces se pregunta por qué no podemos vivir en paz y generalmente se le echa la culpa a los políticos, pero creo que lo más importante es que nosotros mismos estamos tan acostumbrados a la guerra que no podemos imaginar una vida sin ella.

-El foco de su filme está centrado en el rol masculino. Sin embargo el personaje más complejo es el que está representado por la joven revolucionaria.
-Estoy de acuerdo. Creo que ella tiene cierta conciencia. Ella no puede aceptar la imperfección de la realidad y, de alguna manera, está buscando una existencia perfecta. Ninguno de sus amigos es lo suficientemente bueno para ella, que creo que finalmente está buscando en la muerte una salvación de su vida impura.

-¿Cuáles fueron las reacciones que generó Policeman en el público de su país?
-Las opiniones estuvieron muy divididas. A mucha gente le gustó y otras odiaron el filme. Una vez, al final de una proyección en Tel Aviv, algunas personas empezaron a discutir y un hombre intentó pegarle a otro mientras gritaba que los israelíes no somos violentos.

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