Naufragio de Capitán Kidd, en la Isla Catalina, y Nuestra Señora de Guadalupe, en Dominicus-Bayahíbe

Bayahíbe – La Romana. Las Áreas Protegidas Especiales – Museos Vivos del Mar conservan los restos de antiguos naufragios encontrados bajo el mar – como el Cara Merchant del pirata Capitán Kidd, en la Isla Catalina (frente a la ciudad de La Romana). Cuando la elevada profundidad no permite la visita de estos descubrimientos, a veces los científicos trasladan algunos de los artefactos recuperados y lo colocan en otros sitios submarinos fácilmente accesibles por el público; reproducen así perfectamente, dentro de un Museo Vivo, los hallazgos originales, curando repetir hasta la posición de los restos en el fondo – como en el caso del buque Nuestra Señora de Guadalupe, en la costa de Dominicus (Bayahíbe).

Los cañones de Capitán Kidd se han convertidos – desde su hundimiento, en el año 1699 – en arrecifes artificiales con una notable biodiversidad
Para el nacimiento de un arrecife necesita un substrato duro (piedras, metales etc.) donde las colonias de corales, esponjas y las algas puedan pegarse, para iniciar un complejo hábitat destinado a hospedar otras especies marina (moluscos, crustáceos, peces etc.). De hecho, los restos estables de un naufragio (cañones anclas, piezas cerámicas etc.) funcionan como un arrecife artificial (aun no haya nada artificial en los organismos marinos que colonizan estos materiales). Por esto, los naufragios se convierten en perfectos laboratorios submarinos, con una especial ventaja: cada uno tiene una diversa edad – casi siempre individuada por los investigadores – y, por consecuencia, un diferente grado de desarrollo perfectamente fechable por los biólogos.

Dendrogyira Cylindrus (foto www.TheOceanLife.com)
Además, alrededor del naufragio, pueden encontrarse unos arrecifes naturales que necesitan de una especial o ulterior protección. Así las majestosas formaciones coralinas de la Isla Catalina, alrededor del área del naufragio de Capitán Kidd, las cuales están sufriendo los efectos destructivos de un rápido desarrollo turístico sin reglas y controles, no obstante este hermoso cayo esté incluido entre los 28 Monumentos Naturales y Culturales de la República. La creación del Área Protegida Especial responde a la exigencia de no perder, por descuidado, este precioso recurso natural y turístico de importancia mundial, que alberga, en un único conjunto, imponentes y rarísimos corales de especies en peligro (como las Acropora Palmata y la Dendrogyira Cylindrus) e notables restos históricos. Además, intenta fomentar el uso turístico controlado, favoreciendo una equilibrada explotación.

Algunos eminentes científicos (como Yolanda León, Bióloga del Grupo Jaragua) relevan que esta nueva categoría de Áreas Protegidas Especiales va a sobreponerse a la reglamentación ordinaria, preexistente en República Dominicana, pudiendo determinar alguna confusión normativa e incertidumbre sobre un adecuado manejo. Pero no puede negarse el valor de esta iniciativa; porque proteger con una normativa especial estas áreas, tiene no solo el efecto de conservar los recursos y fomentar el turismo, pero también la importancia de un concreto ejemplo para el crecimiento de la auspiciada cultura de desarrollo sostenible en La Romana-Bayahíbe.

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