Nature Nanotechnology: El motor más pequeño del mundo

El invento de los científicos de la Universidad de Tufts, Massachusets será inscrito en el libro de los Récords Guinnes.

Hace ya un tiempo que la nanotecnología está de moda. Cualquier aparato, cual sea su uso, comienza a tener una versión en miniatura: más cómoda, transportable, económica y más eficiente. Desde nuevos celulares, equipos para escuchar música, juegos de video, computadoras; todo en un reducido tamaño. Si bien todos estos artículos son de uso cotidianos –y ya son normales en nuestras vidas- lo creado por un grupo de científicos estadounidenses es una revolución para la tecnología médica: ni más ni menos que un motor eléctrico de una milmillonésima de un metro de diámetro, algo así como un aparato 60.000 veces más diminuto que un cabello humano.

La microscópica obra de Charles Sykes es un gran avance para la ciencia, ya que podría tener un potencial uso en las cirugías, para proporcionar algunas medicinas de forma controlada en algunas partes específicas y que hasta hoy eran de difícil acceso. Y pese a que ya existen motores de reducido porte formados por moléculas, la gracia de este nuevo invento es que por primera vez éste está impulsado por corriente eléctrica. Los anteriores eran estimulados con luz o reacciones químicas; la diferencia está en que en esos están impulsando millones de motores a la vez, cada motor individual en el vaso de precipitados.

Por lo mismo es que el químico norteamericano de la Universidad de Tufts, Massachusets, se puso en contacto con los encargados de libro de los Récords Guinness para inscribir su invento como el motor más pequeño de la historia hecho hasta el día de hoy. El mismo Sykes dijo a la BBC que «lo emocionante del motor eléctrico es que se puede ver el movimiento de sólo uno y cómo ese motor se comporta en tiempo real».

Para lograr todo esto, el quipo de la Universidad de Tufts junto a Sykes tuvieron que ocupar un tecnológico microscopio el cual permite, a través de un haz de electrones (a diferencia de los convencionales que usan luz), observar las moléculas más mínimas. Posteriormente, se puso sobre una placa de cobre moléculas que contenían azufre y átomos de hidrógeno más carbono. El único átomo de sulfuro que posee actuaba como eje central. La punta del microscopio electrónico de barrido hizo que el motor canalizara la carga eléctrica y al mismo tiempo se tomaron fotografías de la molécula mientras giraba. Cuando ésta se modificó un poco se dieron cuenta que se podría utilizar para crear radiación de microondas.

Hasta el momento lo realizado por los expertos en química de Estados Unidos es un sorprendente éxito, único en el mundo. Ahora los esfuerzos estarán enfocados a que el motor haga un trabajo medible, como por ejemplo engancharlo con otra molécula, crear una filo que funcione como rueda dentada para que después se pueda observar como se propaga o rota la cadena. Si esto es posible, el invento tiene su lugar asegurado en los Récords Guinness.

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