Nanopartículas construidas con ADN se dirigen de forma segura a los tumores

 

                    
            Un equipo de investigadores canadienses ha descubierto una manera de ensamblar bloques de construcción hechos con nanopartículas de oro como un vehículo para suministrar medicamentos para el cáncer o marcadores de identificación del cáncer directamente a los tumores cancerosos.
El estudio, dirigido por el Prof. Warren Chan, del Instituto de Biomateriales e Ingeniería Biomédica de la Universidad de Toronto (IBBME; Ontario, Canadá) y del Centro Donnelly para Investigación Celular y Biomolecular, fue publicado en febrero de 2014 en la revista Nature Nanotechnology.
“Los materiales deben tener cierto tamaño para poder colocarlos en un tumor”, explicó el profesor Chan. “Los tumores se caracterizan por tener vasos permeables con agujeros de aproximadamente 50 a 500 nm de diámetro, dependiendo del tipo y el estadio del tumor. El objetivo es suministrar partículas lo suficientemente pequeñas para que puedan pasar por los agujeros y ‘estacionarse’ en el espacio del tumor donde se puedan ubicar las partículas para tratar el tumor u obtener imágenes del mismo. Si la partícula es demasiado grande, no podrá entrar, pero si la partícula es demasiado pequeña, abandonará el tumor muy rápidamente”.
El Prof. Chan y sus investigadores resolvieron este problema mediante la creación de estructuras modulares pegadas al ADN. “Estamos utilizando un modelo de ‘ensamblaje molecular’ tomando piezas de materiales que ahora podemos fabricar con exactitud y organizándolas en arquitecturas precisas, como si juntáramos bloques de LEGO”, dijo Leo Chou, un estudiante de quinto año de doctorado del IBBME y autor principal del artículo. “La principal ventaja de esta estrategia es que el diseño es muy modular, lo cual permite ‘intercambiar’ los componentes para colocarlos y retirarlos”, dijo. “Esto hace que sea muy fácil crear sistemas con diversas funciones y revisar en una gran biblioteca de nanoestructuras para buscar los que tengan los comportamientos biológicos deseables”.
Sin embargo, el ADN es flexible y con el tiempo las enzimas naturales del cuerpo degradan el ADN y los grupos se descomponen. El cuerpo entonces, elimina las partículas más pequeñas de forma segura y sencilla.

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