Nacida de un linaje centenario de libreros, Clásica y Moderna cumple 75 años

  • Uno de los emblemas de Buenos Aires cumple años, el que le cambió el paradigma a las librerías independientes argentinas en 1988 cuando sumó restorán a sus bibliotecas, referencia de los amantes de la lectura, de los que escriben y publican, de los escritores de otros países que la visitan y hasta de quienes disfrutan de escuchar algo de tango o jazz en un ambiente atravesado por la historia y por las letras, la librería Clásica y Moderna soplará 75 velitas el 25 de mayo de este año.Es casi un oasis entrar a la librería en una tarde de finales de enero, abrir la puerta y darse al amparo de esa frescura poblada de mesas en las que la gente toma café y atrás, en un espacio vidriado y notablemente iluminado, encontrar las mesas y las estanterías llenas de libros. Ahí nos espera Natu Poblet, dueña y verdadera alma mater de un espacio que atravesó heroico los agitadísimos avatares políticos, sociales y económicos de la Argentina sin cerrar nunca sus puertas desde su inauguración en 1938. “Clásica y Moderna se llamó así desde el primer día –repasa Natu– el nombre lo eligieron mis padres de una lista que habían hecho como si fueran a tener un hijo. Quiero recordarlos, como a mi hermano que me acompañó 20 años, pero sobre todo quiero rendirle un homenaje a mi abuelo, Emilio Poblet”.

    –¿Por qué a él?
    –Porque él abrió su primera librería en Buenos Aires en 1916, él fundó esta dinastía de libreros. Este año vamos a publicar sus memorias, es un libro pequeño pero muy importante para mí; él inició nuestra tradición.

    Clásica y Moderna es así: conserva la elegante vidriera con su característico expositor de madera y cristal al lado de la puerta pero conforme pasaron los años fue poniéndose al día. “Todavía estaba la dictadura cuando empecé a organizar actividades culturales acá, cursos y tertulias con la gente que no tenía espacio en ningún lado: Horacio Verbitsky, Enrique Pezzoni, Josefina Delgado, David Viñas, Juan José Sebrelli, todos los que ahora están peleados entonces éramos un bloque”. Cuenta, y agrega: “Después, la gastronomía fue casi como un chiste: empezamos sirviendo tragos, cafecito, pero la gente empezó a pedir comida. Y así también fue con los recitales de jazz que hicimos con Pocho Lapouble; a finales de los 80 llegamos a estar abiertos las 24 horas durante tres años”. La historia de la librería está atravesada de mitos: es que a los largo de estos 75 años pasaron todos por ahí, desde Alfonsina Storni, Leopoldo Lugones, Manuel Mujica Láinez, Oscar Hermes Villordo, Alicia Steimberg a Marikena Monti, Martha Oyhanarte, Ernesto Acher y Amelita Baltar, por caso.

    Pero lejos de la serenidad que dan los años, Clásica y Moderna tiene una temporada plena de actividades para los festejos de su 75 aniversario y Natu resalta sus proyectos: “A partir de marzo, los lunes serán para los escritores: vendrán a leer, a contarle al público acerca de lo que están escribiendo”.

    Eso, por supuesto, no es todo. Parte de los festejos del aniversario de la librería tienen que ver con la difusión de los autores locales. “Con el ministro de Cultura porteño Hernán Lombardi estamos trabajando en la implementación de varios proyectos. Uno, que Clásica se abra al barrio y hacer mi programa de radio Leer es un placer desde la plaza Rodríguez Peña, acá enfrente, abierto al público. Es un programa de entrevistas a escritores que sale por Internet y también se escucha en Madrid y este año espero que llegue a Méjico. En el mismo sentido, ya avanzamos con una serie de entrevistas audiovisuales, también a escritores, que se emiten acá y en España.” Entusiasta, Poblet quiere dejar más huella: “Otro de los proyectos es intervenir la estación de subte Callao que está en la esquina, ambientarla para que la gente sepa que es la estación de una de las librerías más tradicionales de la ciudad”.

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