Nacer y Morir (Esa es la Ley)

Cuántas veces nos hemos planteado que significado tiene la vida, pues casi siempre estamos en una u otra preocupación o situación de dolor, padecimiento e incomprensión. Cuántas veces nos hemos planteado donde la está la justicia de Dios ante los grandes sufrimientos de la humanidad. Por qué unas personas nacen en cunas de oro mientras otras en la más paupérrima miseria, o por qué niños indefensos e inocentes deben sufrir e incluso morir. Por qué unos nacen con defectos físicos y otros no? En fin algo que no podemos comprender en nuestra lógica.

Pero esos mismos razonamientos nos deben llevar a buscar alguna respuesta más o menos lógica, a algo que interiormente nos satisfaga. Realmente si esas respuestas no tuviesen explicación poco o ningún sentido tendrían nuestras creencias religiosas, por que no existiría una igualdad.

Quizás deberíamos plantearnos las posibles explicaciones a estas situaciones, pues en las leyes espirituales no hay nada al azar y no hay casualidades, pues todo es armonía, aunque nuestras mentes no lleguen a su comprensión.

Las leyes espirituales están para favorecer al ser humano en su camino evolutivo y que exista un «mismo listón» para todos. La reencarnación es la ley que nos da la oportunidad de reparar los fallos cometidos en otras vidas y hacer posible lo que hemos planificado en esta. Todo eso nos lleva a evolucionar, que es al fin y al cabo nuestro cometido en cada reencarnación. Cuando por alguna circunstancia sufrimos, no es un castigo, es simplemente un aprendizaje, pues el ser humano debe aprender por dos caminos distintos:

1º LA COMPRENSIÓN

2º LA EXPERIENCIA

En algunas vidas podemos traer taras físicas. Unas de las explicaciones es que podrían ser debidas a alguna experiencia en pasadas reencarnaciones. También podría ser debido a una prueba en esta, pero quizás a una prueba ya no para nosotros, si no para algún ser cerca de nosotros. Es difícil poder hablar de causas en concreto, pues están pueden ser múltiples, pero todas ellas son experiencias que nos fortalecen si las sabemos afrontar.

Por esta misma ley de reencarnación debemos entender que existen mundos evolutivos superiores al nuestro, y al contrario, mundos donde su nivel de espiritualidad es inferior al nuestro. Todo efecto tiene una causa, aunque nuestras mentes no lleguen a comprender por qué ocurre.

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