Murió Gore Vidal, el «Montaigne americano»

Con la muerte de Gore Vidal los Estados Unidos pierde un escritor, intelectual y figura pública como ya no quedan en el mundo. Si hubiera que describirlo con un solo rótulo sería el de hombre de letras.  Publicó 25 novelas, dos libros de memorias, varios volúmenes de ensayo político y de bellas letras. También escribió guiones para cine y televisión. «Murió el martes en su casa de Hollywood Hills por complicaciones de una pulmonía», informó su nieto Burr Steers. Y comenzó el adiós al escritor que quiso ser presidente, uno de los últimos representantes de una generación de literatos que también eran celebridades genuinas.

Nació en West Point, Nueva York, el 3 de octubre de 1925, bajo el nombre de Eugene Luther Gore Vidal. Estuvo en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, destinado  en una base de Alaska. De allí nació «Willywaw», escrito a los 21 años, que fue un éxito inmediato. Luego publicó el polémico «The city and the pillar» («La ciudad y el pilar de sal»), que escribió a los 19 años y recién publicó 1948, una de las primeras novelas con personajes abiertamente gays. Vidal se la dedicaría más tarde a quien fuera el amor de su vida, el atleta Jimmy Trimble, muerto en batalla en Iwo Jima.

Fiel representante de la aristocracia estadounidense (aunque esta, técnicamente, no existe) participó activamente en la política de su país, donde casi accede al congreso en 1960. Luego Vidal se fue a vivir a Italia, donde tuvo un cameo en la película «Roma», de Federico Fellini. El escritor vivió allí unos 30 años, hasta que en el 2004 decidió vender su villa de Ravello (en la Costa Amalfitana) para trasladarse a Los Angeles. También apareció en programas de televisión como Los Simpson, fue guionista de la MGM. Dos de sus obras, «The Best Man» y «Visit to a Small Planet», fueron éxitos de Broadway, y más tarde adaptadas al cine.

En su vida política fue uno de los críticos más feroces de las contradicciones de imperio de los Estados Unidos. Disparó temprano contra Ronald Reagan. «Con el progreso de la era de la televisión, los Reagan serán la regla, no la excepción. Ser perfecto para televisión es todo lo que un presidente tiene que ser estos días», dijo. Y en sus últimos años se refirió a George W. Bush, a quien tildaba de criminal de guerra, como «el hombre más estúpido de Estados Unidos».

¿Quién hoy, no solo en los Estados Unidos, sino en el mundo entero, tiene un perfil tan variado y completo?

Dado esta mini biografía uno se podría preguntar, ¿Por qué Vidal no es una figura más reverenciada en su país? Un autor que solamente hubiera publicado la serie de novelas históricas que escribió Vidal – siete tomos que retratan los Estados Unidos desde 1775 hasta el 2000 y llamadas en su conjunto, Narrativas de Imperio— hubiera sido considerado un tesoro nacional.

Tal vez la respuesta surja de las ácidas críticas de Vidal a ese mismo imperio. En 2009 le dijo a The Times de Londres que los Estados Unidos “se está pudriendo a un paso funeral. Pronto tendremos una dictatura militar.” También era muy crítico de Israel por su trato a los Palestinos.

Aunque su posición política podría ubicarse en las corrientes de izquierda, de sus criticas no se salvaba nadie. En los años 70 había declarado, “Sólo hay un partido en los Estados Unidos, el partido de la propiedad… y tiene dos alas de derecha: Republicana y demócrata. Los republicanos son un poco más estúpidos, más rígidos y doctrinarios en sus políticas capitalistas laissez-faire que los demócratas, que son más simpáticos, un poco más corruptos… Tienen más voluntad para hacer pequeños ajustes cuando los pobres, los negros y los anti-imperialistas se les va la mano. Pero, esencialmente, son la misma cosa.”

Para muchos críticos lo mejor de la obra literaria de Vidal fueron sus ensayos.  Su editor Jason Epstein decía que era “un Montaigne americano.”

Como sucede con la mayoría de los escritores muy involucrados con la realidad política de su país tal vez tengan que pasar una o dos generaciones para evaluar fríamente su literatura. Mientras tanto algún biógrafo estará preparándose para el festín. La vida de Vidal es de esas que no se pueden inventar.

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