Municipium

Un municipium era la segunda clase más alta para una ciudad romana, y tenía un estatus inferior a la colonia romana. Dentro del contexto del Imperio romano un municipium se establecía en las zonas más romanizadas (provincias senatoriales). Un municipum mantiene y adopta las instituciones políticas y administrativas romanas pero no tienen el mismo prestigio que una colonia romana. De hecho, aunque el funcionamiento es igual al de Roma y los ciudadanos tienen los mismos derechos que cualquier romano en las colonias, los municipios necesitan una reestructuración o reordenamiento jurídico-político para poder considerarse legalmente una ciudad romana.1

Etimología

Etimológicamente su nombre deriva del verbo amurallar (munire), por lo que estaría significando ciudad amurallada, frente a otras entidades urbanas no amuralladas como los fundusvillas (vicus) o ager.

En la estructura política

Si se desea definir la estructura política del Imperio romano, lo más correcto es acudir a la explicación que ofrece en la segunda mitad del siglo II un orador y senador oriundo de Grecia, que afirma que es un conjunto de ciudades coordinadas por la autoridad imperial.

En efecto, la organización política básica del Imperio romano siempre fue la ciudad, y ello se debe a dos realidades complementarias, Roma era una ciudad-estado, desarrollada en un mundo de ciudades-estado (preferentemente las polis griegas), que se había adaptado de forma imperfecta a ser un gran imperio territorial, y que, por lo tanto, tendía a reproducir su propia estructura en todas partes. Además, el estado romano no desarrolló nunca una verdadera burocracia capaz de controlar totalmente su inmenso territorio y sus numerosos habitantes, por lo que sistemáticamente delegó en las autoridades locales, preferentemente de las ciudades, numerosas atribuciones que nosotros consideramos propias de un poder centralizado.2

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