Muchos pares de ojos sobre una obra

Las voces infantiles se superponían, pugnaban por imponerse, en la sala III de la Fundación Lebensohn (Av. Gral. Hornos 238): “Un vaquero que se quedó dormido”; chillaba un niño e insistía en señalar un arma; “una nena”, comentaba una voz delgada; “Una cartera”, “una botas”, insistía otra. En diálogo con la artista Tatiana Sandoval, los chicos de una escuela primaria de Lomas de Zamora, miraban desde diferentes ángulos la instalación “Visiteur dans la maison de Lesac” y apuntaban sus hallazgos. Un par de botas de lluvia rosadas y una cartera pendían de un alambre en dirección a la casa; zapatos que sostenían un bolso de palos de golf coronado por una boina; unos pequeños zapatitos trepados a la escalera con una cámara de fotos. La instalación de Sandoval desafiaba el imaginario del grupo de chicos y la artista los guiaba por los pliegues de la muestra La autonomía del viento, en exposición hasta el sábado 1 de diciembre. Con ansiedad, los niños se metieron en la escena de la instalación “Huracán” y quedaron cautivados por el viento que se oía soplar en la sala y las luces que acompañaban sus sacudidas con latidos.

 

Breves anotaciones a las piezas líricas

Con una sonrisa ancha, la soprano María Goso entrelazó los dedos de las manos un instante para soltarlos en una fuerte exhalación diciendo: “Esta es la historia de un cucú”. El piano de José Azar marcó la entrada y su voz, con la calidez del sol del poniente, pobló la pieza de Gustav Mahler en el escenario de la Scala de San Telmo. “Mucho se dice de la ópera, que pocos la comprenden, pero con dos palabras se puede explicar lo que pasa, cuál es la escena, de manera que el público pueda entender por qué el compositor lo escribió del modo que lo hizo, por qué va lento, por qué acelera, por qué es dramático. Con decir unas pocas palabras, la perspectiva cambia. A mí me permite entrar en la historia y al público también”, cuenta la cantante y dice que se acostumbró a introducir con breves referencias las piezas en sus conciertos solistas porque eso hacía con sus hermanos, les contaba de qué venía aquello que estaba ensayando. Goso, que nació en Córdoba y empezó allí su formación, pero desde hace poco más de dos años reside en Buenos Aires, se presentará entre el jueves 6 y el domingo 9 de diciembre en el Teatro Libertador San Martín de Córdoba como solista en la puesta Pulcinella, de Igor Stravinski, bajo la dirección del maestro colombiano Hadrian Avila Arzuza, con la actuación del Ballet Oficial y la Orquesta Sinfónica de Córdoba en una coreografía y puesta de Alejandro Cervera.

Goso, que viene de obtener el segundo lugar en el XXIV Concurso de Estímulo para Jóvenes Concertistas de la Fundación Hebraica y una mención de honor en el Primer Concurso Lumen Artis de interpretación de música de cámara, recuerda que su primer contacto con la lírica fue a los 8 años. “Mi mamá me llevó a ver Madame Butterfly, de Giacomo Puccini. La vi entera sin entender el idioma y cuando terminó dije: ‘Esto es lo que yo quiero hacer’”. Con 27 años, una sólida formación y trabajos en puestas de Argentina y España, la soprano dice sentir, cada vez que sube al escenario, aquel estremecimiento que la sacudió de niña. Hacia adelante espera que su voz madure para ponerse en el cuerpo de Doña Elvira, en Don Giovanni, de Mozart.

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