moros, cristianos y animales

Uno de los escandalosos programas de Moros y Cristianos, bien conocidos en España, pues, aunque de continuidad irregular, va apareciendo a través de los años como tema de debate, es el de los animales.

Esta última etapa parece caracterizarse por un mayor desmadre en cuanto no tan sólo por los invitados del estrado sino por el público, en su mayoría joven, que cada vez toma y se le permite mayor protagonismo vilipendiando, insultando, aplaudiendo y abucheando con espeacial dedicación, a los invitados del estrado, muchos de ellos fijos que han de seguir el guión que se les entrega y otros cambiantes según el tema pero todos ellos cobrando y según caiga en gracia o desgracia al auditorio se enzarzan en un mutuo rifi rafe. La trayectoria de «Moros y Cristianos» en busca de mayor audiencia, parece ya encaminada no tan sólo al insulto sino que acabará con la agresión física para mayor gloria de la audiencia e imitación de sus inspiradores en EEUU.

El tema que se trató sobre la protección y el bienestar de los animales parecía propicio pues estaban recientes los hechos acaecidos en la protectora de Tarragona donde 15 perros, por la noche, resultaron mutilados cortándoles las patas delanteras con una sierra; con el clamor unánime de la sociedad, pidiendo un nuevo redactado para un descafeinado artículo del Código penal, que tipifica los actos de crueldad, tan sólo cuando éstos se realicen en público, como una falta sustitutiva por una multa, cuando, al igual que otros países europeos, tiene que ser un delito con pena de cárcel.

Quedó claro, por parte de la audiencia, que a la mayoría de la opinión pública le repugna cada vez más la crueldad hacia los animales y que desean que que se legisle con rigor y dureza sobre este tema.

Para muchos defensores de la causa animal no deja de ser un padecimiento añadido que el tema de los animales se trate en determinados programas, que por su corte y contenido pueden contribuir a ridiculizar y minimizar un problema. Esto representa unas horas angustiosas ya que el esfuerzo dedicado durante muchos años, con escasos medios de divulgación para intentar sensibilizar, informar y educar a la opinión pública sobre una cruel realidad, muchas veces oculta, puede acabar siendo distorsionada a través de un programa de gran audiencia que por su perfil debe tocar los temas desde la superficialidad y el espectáculo.

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