Mons. Zecca encomienda a la Virgen los anhelos y aspiraciones como Patria

San Miguel de Tucumán (AICA): Al presidir el solemne tedeum por el Día de la Independencia en la catedral local, el arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, encomendó ¨nuestros nobles anhelos y aspiraciones como Patria a nuestra Madre, Patrona de la Argentina como Virgen de Luján y Patrona de Tucumán como Nuestra Señora de la Merced. Que Ella interceda por la Argentina, su Pueblo y sus autoridades ante su Hijo amadísimo y nos conceda la concreción de nuestros más profundos y legítimos anhelos¨.
Al presidir el tedeum por el Día de Independencia en la catedral local, el arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, recordó que “estamos en este templo ante todo para dar gracias a Dios, fuente de toda razón y justicia, como reza el preámbulo de nuestra Constitución Nacional, por la existencia misma de la nación que nació al abrigo de la fe en Dios y también para rezar de modo particular por nuestro pueblo y por nuestras autoridades”.“El Preámbulo de nuestra Constitución Nacional, al invocar a Dios ‘fuente de toda razón y justicia’ constituye un testimonio elocuente de la verdad de cuanto venimos afirmando. El Dios, fuente de toda razón y justicia, no es otro que el creador del mundo y del hombre al que ha creado a su imagen y semejanza dándole, con ello mismo, una fundamental dignidad que es la más profunda base de todos los derechos humanos”, subrayó ante autoridades provinciales y en ausencia de la presidenta Cristina Fernández, quien no acudió al oficio religioso, pero participará de otros actos políticos en la capital tucumana.El prelado sostuvo que “nos hemos reunido en esta Iglesia Catedral que no es cualquier Iglesia Catedral sino la de la provincia que es cuna de la Patria, para la conmemoración y el recuerdo que llevan espontáneamente la acción de gracias. Pero con el ánimo de que dicha conmemoración y recuerdo ayuden a una mejor autoconciencia que nos proyecte más lúcidamente hacia el futuro.“La historia marcha irrevocablemente hacia el futuro y es en torno a ese futuro común como nación que los argentinos debemos unirnos en un proyecto que nos realice como pueblo y haga de nuestra nación una Patria cada vez más fraterna, justa y soberana. Esta dinámica de fidelidad a nuestros originales rasgos culturales y, a la vez, de proyección hacia el futuro tiene, sin embargo un supuesto insoslayable: la autoconciencia como pueblo, como argentinos que debe ser siempre rememorada y enriquecida”, aseguró.

Asimismo, enfatizó que “lo esencial de la cultura está constituido por la actitud con que un pueblo afirma o niega una vinculación religiosa con Dios, por los valores o desvalores religiosos. La clave de bóveda de una cultura es, en efecto, la religión ya que la misma es inspiradora de todos los restantes órdenes de la cultura – familiar, económico, político, artístico, etc – en cuanto que los libera hacia lo trascendente. Si ella faltara quedarían los mismos aprisionados en los límites de la pura inmanencia que los empobrecería. De ahí la importancia de la libertad religiosa que no puede reducirse a mera subjetividad e interioridad, reduciéndola de facto a la fe, sino que exige la presencia de lo religioso en la esfera pública”.

El arzobispo tucumano estimó, además, que “en el más estricto respeto por la legítima laicidad la presencia de la religión católica – y de sus signos – en el ámbito de lo público es parte integrante de nuestra identidad y cultura tal como nos lo muestra nuestra propia historia como pueblo. El Estado moderno y pluralista, tal como hoy se lo concibe, debe garantizar de modo irrestricto esta libertad que no puede sino beneficiar a la sociedad y enriquecer la gestión por el bien común.

“Ciertamente es indispensable afirmar, a la vez, la importancia del diálogo interreligioso que la Iglesia Católica promueve y la garantía que el Estado debe ofrecer, en toda sociedad moderna y pluralista, a la libertad de práctica y expresión de todas las religiones que conviven en la misma nación y que con sus propias doctrinas y tradiciones enriquecen”, agregó.

Tras hacer suyas palabras pronunciadas por el beato Juan Pablo II en su visita a Tucumán alentando a “abrirse a un futuro luminoso y que cuenta con la promesa de sus jóvenes, con el trabajo de sus hombres y mujeres, con las virtudes de sus familias, alegría en sus hogares, el ferviente deseo de paz, solidaridad y concordia entre todos los componentes de la gran familia argentina”, encomendó los “nobles anhelos y aspiraciones como Patria a nuestra Patrona y Madre, Nuestra Señora de Luján, Nuestra Señora de la Merced”.

“Que Ella interceda por la Argentina, su pueblo y sus autoridades ante su Hijo amadísimo y nos conceda la concreción de nuestros más profundos y legítimos anhelos”, concluyó.+

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