Mons. Ledesma: “Sepamos convivir respetándonos”

Mar del Plata (Buenos Aires), 30 May. 12 (AICA)
Mons. Armando Ledesma, vicario general de Mar del Plata

Mons. Armando Ledesma, vicario general de Mar del Plata

El 25 de mayo el vicario general de Mar del Plata, monseñor Armando Ledesma, presidió, en la catedral de los Santos Pedro y Cecilia, el tedeum por el 202º aniversario de la Revolución de Mayo. El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, no estuvo presente ya que viajó a Morón para participar del III Congreso Catequístico Nacional.

En la homilía, monseñor Ledesma señaló que “el espíritu del tedeum es dar gracias a Dios, por el don de la vida, de la creación y por todo lo que Él nos ha confiado, para que nosotros sepamos administrar en la verdad, la justicia. Es poner a Dios en el centro de nuestra vida, como Nación, como Patria; y es de parte de los ciudadanos, de las autoridades, un acto de humildad, de saber reconocer que la maravillosa aventura de vivir, de construir, de hacer justicia, de escribir leyes, de proyectar la ciudad, de sufrir en la tarea de hacerlo y de gozar en sus realizaciones, todo eso nos viene de Dios”.

“Damos gracias al Señor –dijo- por toda la tarea realizada a lo largo de estos años; la tarea política, la educación, la salud, la obra del artesano, el constructor, por nuestro estilo de vida social y democrático, por los logros alcanzados. Por cosas que son visibles y otras tantas que no se ven, y son esenciales a la vida de una sociedad”.

El prelado llamó a pedir perdón por las veces que no fuimos fieles a esa confianza que él nos ha brindado “por las veces que creemos que todo es nuestro y así las cosas empiezan a tener la medida de nosotros. Cuando las cosas, tienen la medida del hombre, empiezan a empobrecerse. La medida es de Dios y Él la da. Eso  nos trasciende, y trasciende el tiempo, y entra en la dimensión de lo eterno y eso es lo maravilloso”.

Por último, monseñor Ledesma recordó que “tenemos que pedir a Dios, que sepamos convivir respetándonos, siempre hablamos de la inseguridad; pero cuánta violencia se nos ha ido metiendo en el tejido de nuestra casa, lo humano, las groserías, el maltrato, el desprecio, la manera de confrontar, a veces hirientemente. Por eso pedimos que sepamos convivir como hermanos, diferentes, distintos, respetándonos, pero no violentándonos, y eso que es cotidiano en la vida del hombre, hace a la grandeza de la Patria”. +

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