Mons. Elizalde y los valores de Santo Domingo de Guzmán

Nueve de Julio (Buenos Aires) (AICA): El obispo de Nueve de Julio, monseñor Martín de Elizalde, destacó algunos aspectos de la vida de Santo Domingo de Guzmán, patrono diocesano, cuya fiesta se celebra el 8 de agosto. Consideró fundamental recuperar los valores de la fraternidad, la predicación y la sabiduría. Para hacerlo, invitó a “comprometernos en el anuncio del Evangelio, como lo predicaban los discípulos de Domingo, y esto tiene una enorme actualidad”, y a “fortalecer nuestras convicciones, alimentar nuestras raíces, profundizar en el conocimiento de la verdad, como solo podríamos hacerlo en la escuela de la doctrina, que a partir de la Palabra inspirada, se convierte en razón de nuestra esperanza, en progreso en el camino de la fe”.
El obispo de Nueve de Julio, monseñor Martín de Elizalde, destacó algunos aspectos de la vida de Santo Domingo de Guzmán, patrono diocesano, cuya fiesta se celebra el 8 de agosto.

El prelado consideró que el testimonio de santidad y fervor apostólico del santo “merecen ciertamente que tengamos en cuenta su figura y su ejemplo, especialmente quienes nos encontramos ligados a él por su patronazgo de intercesor y modelo”.

“Comprometidos como estamos en la Misión continental, propuesta por el Papa y los obispos latinoamericanos en Aparecida, y en vísperas de iniciar – en octubre próximo – el Año de la Fe, la figura de nuestro santo, su ejemplo y su impulso evangelizador, tiene una gran actualidad. Conocer su inspiración y aplicarla en los nuevos contextos nos ayudará, sin duda, y será una referencia enriquecedora”, subrayó.

El obispo hizo especial memoria de “su vocación apostólica, expresada en el servicio de la predicación de la verdad, que surge de su propia experiencia de Dios. Ya los primeros testigos de la vida y actividad de Santo Domingo pusieron de relieve, con el término apostólico, lo que distinguía a este hombre extraordinario y que constituiría la característica de la tradición religiosa iniciada por él”, y explicó que “este modelo, elocuente en su sencillez, conjuga pobreza y generosidad, en un compartir sereno, garantía de paz y de armonía”.

También señaló que al testimonio de la vida común, frugal, fraterna, el santo integra la predicación itinerante, y surge también “arraigada en la continuidad de su carisma, la presencia de los frailes dominicos en las universidades, dedicados a la búsqueda de la verdad por la teología: San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino”.

“La presencia dominicana se estructura entonces, desde sus mismos comienzos, en un triple ámbito: la fraternidad, íntima pero irradiante, con clima evangélico, haciendo grato y deseable el conocimiento de Dios y la experiencia de su gracia; la predicación, para trasmitir a los demás la experiencia de Dios que conduce a la verdad revelada, y que recupera para la vida de la Iglesia a comunidades enteras, obteniendo los resultados que las ofensivas armadas no habían conseguido; y, al fin, la presencia, tan valiosa, de los grandes maestros de la doctrina en los centros de la sabiduría, las nuevas universidades europeas”, precisó.

Por último, monseñor Elizalde sostuvo que Santo Domingo de Guzmán invita a “recuperar esos valores tan significativos. Es una invitación a ser buenos cristianos, ahondando en el significado de la conversión y de la comunión, en el seno de las familias, en la sociedad, en las comunidades cristianas”, y también a “comprometernos en el anuncio del Evangelio, como lo predicaban los discípulos de Domingo, y esto tiene una enorme actualidad. Para ello, está la necesidad de fortalecer nuestras convicciones, alimentar nuestras raíces, profundizar en el conocimiento de la verdad, como solo podríamos hacerlo en la escuela de la doctrina, que a partir de la Palabra inspirada, se convierte en razón de nuestra esperanza, en progreso en el camino de la fe”.+

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