MODO DE PROCEDER DE LA ALOPATÍA

La Alopatía o medicina tradicional también fue enunciada por Hipócrates y, a partir de Galeno (s.II), se convierte en la Medicina o principio medicinal dominante.

Utiliza (a diferencia y oposición con la homeopatía) medicamentos desemejantes o contrarios («Contrariacontrariis curantur») para «combatir» las enfermedades; o. Ej.: antibióticos para las infecciones, corticosteroides para el reumatismo, aspirina para el dolor la fiebre, etc.

La medicina alopatía no llega a ejercer un efecto verdaderamente curativo ya que su acción se dirige meramente a suprimir los síntomas de la enfermedad, y no la ENFERMEDAD misma, la alteración profunda. Lo que sucede es que la Alopatía denomina enfermedades (y ha catalogado un sinnúmero de ellas) a lo que sólo son SINTOMAS de la desarmonía energética interior, sólo accesible por una terapéutica dinámica como la HOMEOPATÍA.

La Alopatía es básicamente paliativa ya que los síntomas eliminados lo son sólo por breve tiempo, al cabo del cual reaparecen; cuando la consecuencia no es aún peor y se produce la denominada «supresión alopática», es decir la interiorización de la enfermedad al haber abortado su «vía» de manifestación. Con este efecto el mal se profundiza y da lugar a mutaciones mórbidas cada vez más difíciles de erradicar, hasta dañarse los órganos más nobles (corazón, hígado, riñones) o la misma mente (psicosis graves). En la siguiente figura se puede apreciar el sistema de la acción supresiba alopática en la mayoría de las circunstancias.

 

En la medida en que más externo o superficial sea un síntoma (hasta llegar a los más inocuos que son los de la PIEL), menos dañino será el proceso en curso. Desgraciadamente es tarea común de la alopatía suprimir estas manifestaciones superficiales con poderosos remedios antagonistas, produciendo esto así la interiorización del «morbus» con consecuencias muchas veces imprevisibles. Así como podemos observar que en un árbol existen raíces, savia y copa con hojas y frutos sería muy gráfico decir que la homeopatía trata las raíces y la savia, haciendo «subir» y exteriorizar el impulso vital curativo; mientras que, por otra parte, la alopatía «poda» las hojas trabajando en la superficie internalizando y contrariando la fuerza vital cuyo sentido es «hacia afuera». La alopatía, basada en el principio de los contrarios, incluye estos 2 (dos) sistemas terapéuticos: la enantiopatía, que usa remedios decididamente contrarios a la enfermedad en curso (antiespasmódicos para espasmo; laxante para el estreñimiento; antiinflamatorios para la inflamación) y es el método más empleado por la medicina oficial y laisopatía, que usa el mismo principio patógeno para tratar las enfermedades, p; ej., Las vacunas (micro organismos del sarampión atenuado como vacuna contra el sarampión; virus atenuado de la gripe para el mismo fin, etc.). En este caso se procura hacer desarrollar inmunidad al organismo «acostumbrándolo» progresivamente a una enfermedad artificial. Nuevamente la acción de la terapéutica es desde afuera hacia adentro, sin respetar el intento curativo centrífugo de la naturaleza.

Por otra parte la alopatía no establece relación de enfermedad alguna entre uno y otro órgano alterado; si el corazón está malo y el riñón también, serán dos cosas y dos abordajes distintos. El concepto de enfermedad es localizado, orgánico y sin interrelación con el resto del cuerpo. Es por eso que hay tantas especialidades en la medicina oficial, más aún en nuestro tiempo con la desaparición del antiguo médico de cabecera, que por lo menos tenía una perspectiva humana del enfermar y curar. La alopatía receta para la enfermedad y no para el enfermo, pese a que el gran clínico francés Claudio Bernard ya hubo dicho que «…no hay enfermedades sino enfermos.» En el caso de las infecciones la alopatía considera que el microbio es el único responsable del problema y por lo tanto hay que exterminarlo. En homeopatía, por el contrario, lo que prevalece es la noción de «terreno» o «predisposición»; el ser vivo debe estar susceptible de enfermarse para poder realizar un padecimiento. Ya el mismo Luis Pasteur, descubridor de los microbios, había dicho: «…los microbios son nada, el terreno lo es todo». Al ser hereditaria la propensión a la enfermedad la homeopatía cura esta tendencia desde la raíz, evitando que luego esta inclinación se transmita a los descendientes de esa persona y posibilitando así una «limpieza» de tendencias patológicas crónicas totalmente eficaz (p, ej.. Familias de hipertensos, diabéticos, asmáticos, etc.). Recordemos que el sentido de la curación en medicina homeopática es a favor de la fuerza vital (como lo ilustra la siguiente figura).. Desde lo mental-afectivo hacia los órganos más superficiales y la piel.

 

 

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