Miles de judíos celebraron el fin de otra lectura del Talmud

Miles de judíos celebraron el fin de otra lectura del Talmud

POR GABRIEL BERMÚDEZ

Leen dos páginas diarias de este libro fundamental de la religión. Y luego vuelven a empezar. Los testimonios.
Cierre. Un grupo de jóvenes en plena lectura, ayer, en la escuela ortodoxa de Once Yeshiva Jafetz Jaim./Juan foglia
02/08/12
Miles de judíos de todo el mundo celebraron ayer la finalización del Daf Yomi (página cotidiana, en hebreo) un método de estudio del Talmud, junto a la Torá, uno de los dos libros fundamentales de esa religión. Si bien su contenido tiene 1.300 años de antigüedad, la rutina de leer cada día dos de sus 2.700 páginas comenzó en 1923. La lectura completa demanda siete años y medio y ayer finalizó el ciclo número 12 y se inició en la misma jornada, el decimotercero, que culminará en 2020.
El Talmud recoge las discusiones, muchas de ellas contradictorias, de los primeros rabinos sobre leyes, tradiciones, historias y costumbres del pueblo judío. Como producto de esas conversaciones, el libro tiene un estilo de escritura asociativo y su construcción literaria se erige en base a preguntas. “La lectura puede hacerse en forma individual o grupal, pero acompañado favorece la comprensión”, explicó a Clarín el rabino Samuel Levin, director de la ortodoxa Yeshiva Jafetz Jaim del barrio de Once. “El Talmud tiene todos los temas con que uno se va encontrando en la vida”, destacó el maestro mientras decenas de jóvenes leían e interpretaban en parejas y en voz alta dentro de un aula el texto escrito en hebreo. Entre ellos, Rafael (17) y Abraham (15), que prefieren estudiarlo en su idioma original y no en la flamante traducción al castellano. “Es difícil y requiere mucho esfuerzo, pero así te queda más”, comenta el más joven de los alumnos que se muestra convencido de las enseñanzas que le deja diariamente su lectura. “Te cambia la personalidad. Te hace ser más respetuoso, educado y ayuda a no desviarte”, confió Abraham, que promedia el primer ciclo de lectura que se inicia a los 11 años. El ritual, que no reconoce vacaciones y ni siquiera se detiene el Iom Kipur (Día del Perdón) tampoco termina dentro de las paredes de la escuela. “En casa también se lee y se comenta, porque ayuda a la interpretación”, opinó Rafael, a punto de completar su primer ciclo de lectura. Ambos coinciden en que el estudio “no tiene fin” y su relectura siempre aporta nuevas enseñanzas. “Cuanto más se lee y se profundiza, más se entiende”, aportó Levin, como quien recomienda ver una película más de una vez.
La culminación del duodécimo ciclo de lectura fue celebrada en varias ciudades de Israel y anoche se realizó una ceremonia multitudinaria en Nueva York. Un cuarto de los lugares del estadio New Meadolands estaba reservado para mujeres, quienes tienen prohibido el estudio del Talmud, según la organización Agudat Israel, a la que pertenecía el rabino Yehuda Meir Shapira, que en 1923 propuso el Daf Yomi.
En la Capital Federal, hoy a las 19.30 habrá un acto en la Yeshiva de Ecuador 920, pero ya hubo celebraciones en las comunidades de Belgrano, Flores y Barracas, entre otras. En todas, crece la presencia de judíos no ortodoxos o “laicos” que participan de las mesas de lectura. “No es un estudio ortodoxo sino que sirve para compenetrarse y crecer intelectualmente”, explicó Guillermo Borger, presidente de la AMIA. El dirigente señaló que el estudio es “propio del ser humano para desarrollarse y crecer intelectualmente y está abierto a toda la comunidad judía del mundo”.

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