MEXICO.GUATEMALA Y BELICE- SELVA MAYA

Después de la Amazonía, la Selva Maya es el segundo bosque tropical más grande del mundo que queda en América. Sus extensos y diversos bosques, incluyendo los bosques tropicales secos, brindan refugio a incontables especies raras y en peligro de extinción como el pecarí de hocico blanco, el tapir, la guacamay escarlata, la harpía y el mono aullador.

Es uno de los pocos lugares de la Tierra donde viven cinco especies de felinos grandes: el jaguar, el puma, el ocelote, el jaguarundí y el tigrillo. En cuyos suelos muchas veces se pueden encontrar las huellas de jaguar. La Selva Maya alberga hasta 400 especies de aves y, en los meses invernales de máxima migración, varios millones de aves descansan en el área.

La Selva Maya, de 10.3 millones de hectáreas, se extiende por Belice, el norte de Guatemala y a través de la Península de Yucatán en México. The Nature Conservancy ha trabajado para proteger estas selvas y otros sitios de importancia crucial: la Reserva de la Biósfera Maya en Guatemala de 1.8 millones de hectáreas; la Reserva de la Biósfera de Calakmul de 730,000 hectáreas y el adyacente Corredor Calakmul-Sian Ka’an en México con más de 500,000 hectáreas, y el Área de Conservación y Manejo del Río Bravo de 105,000 hectáreas en Belice, el Macizo de las Montañas Mayas de 485,000 hectáreas y el Corredor Marino de las Montañas Mayas de 336,000 hectáreas en Belice.

Tradiciones sitiadas
Este lugar también preserva sitios arqueológicos de la antigua civilización maya y, en la actualidad, sus descendientes continúan viviendo en el área. La agricultura, la cosecha de madera, la producción de miel y la cosecha de otras especies comerciales importantes como la pimienta de Jamaica, el chicle (la base tradicional de la goma de mascar) y la palma xate (utilizada en muchos arreglos florales) son sustentos básicos.

Debido a la expansión de la población en el área, se está eliminando parte de estas selvas para la agricultura, lo cual fragmenta la masa forestal. Las carreteras, los diques y el desarrollo inmobiliario también ejercen presión sobre los recursos del bosque. El área está destinada a un nuevo desarrollo turístico y eso, en el mediano plazo, se traduce en el desarrollo de carreteras más grandes, la afluencia de trabajadores y más visitantes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *