Más razones para dejar de fumar

Se estima que por causa del tabaco durante el siglo XX murieron unos 100 millones de personas, la mayoría en países de rentas altas. Con 6 millones de muertes anuales el tabaco es la causa principal de muerte preventiva de la humanidad. Para atajar esta sangría hace ahora diez años que se organizó la WHO Framework on Tabacco Control (FCTC), es decir, el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT) que cuenta con 180 países como signatarios. La revista The Lancet ha aprovechado esta efemérides para analizar a fondo el problema del tabaquismo y lanzar una campaña a favor de un mundo libre de tabaco para 2040. Según las previsiones de los expertos el problema está en franco aumento ya que las muertes relacionadas con el tabaco para el siglo XXI se fijan entorno a 1000 millones, la mayoría en países de rentas medias y bajas. Esta epidemia podría cobrar nuevas dimensiones a raíz de datos científicos recientes que demuestran definitivamente que la nicotina del tabaco es la puerta de entrada a otras drogodependencias de gran impacto personal y social.

La opinión pública es muy sensible frente a calamidades como epidemias, desastres y accidentes. La última epidemia por el virus del Ébola en África ha sido un problema de salud global al que se le ha dado mucha importancia y que ha ocupado muchos titulares en los medios de comunicación. Se calcula que el virus ha causado unas 10.000 victimas durante los últimos dos años. Estas cifras y esta atención mediática contrastan con el hecho de que a pesar de que en África el consumo de tabaco es bajo, durante este mismo período de tiempo, el tabaco ha causado, probablemente, 10 millones de muertes entre los africanos. Dicho de otra manera, incluso en el pico de la epidemia de Ébola por cada victima del virus se produjeron 1.000 muertes por tabaco en este continente. En cualquier caso, la epidemia (del virus) ha empezado a remitir y ya no es noticia. Las muertes por tabaco siguen siendo invisibles.

También y por proximidad geográfica y porque quien más y quien menos viaja hoy en avión, nos ha impactado el recién, por decirlo de algún modo, accidente aéreo de Germanwings en los Alpes en el que murieron 150 personas. Este desgraciado episodio que hemos visto y vivido más de cerca y del que teníamos más probabilidades de que nos hubiera afectado en persona, no ha hecho aumentar sensiblemente la incidencia de muertes en el transporte aéreo que se sitúa en valores tan bajos como de 0,0045 muertes por 100.000 pasajeros. Por el contrario, no nos impacta lo más mínimo algo que está pasando mucho más cerca y más cotidianamente como es el peaje por fumar cigarrillos. Esta tasa equivale, solo en un país de renta alta como EE.UU., nada menos que a la muerte diaria de cuatro pasajes completos de un avión mucho más grande como el Boing 747 a plena carga (entre 400 y 600 personas).

El fin de una vida saludable para muchos.
El fin de una vida saludable para muchos.

No quiero asustar con comparaciones aún más dantescas como con las del número de las victimas de las guerras que se desarrollan hoy en el mundo y de otros holocaustos que ha sufrido la humanidad en tiempos recientes pero muy probablemente las amputaciones de extremidades que sufren actualmente los soldados por heridas de guerra son mucho menores que las infligidas por el tabaco. Sirvan estos ejemplos para recalcar que las muertes causadas por el tabaco son difícilmente convertibles en titulares en los medios. La rutina y la naturaleza diaria de las muertes por tabaco hacen que el problema sea fácil de ignorar. Además se podría añadir, como falsamente se atribuye a Stalin, que mientras una muerte es una tragedia, un millón es un dato estadístico.

Al amparo de esta falta de visibilidad y conciencia social del problema del tabaco y como ya apunto en la cabecera de este blog, según expertos como Robert N. Proctor, lo peor está por venir. Ello es debido a que es bien conocido que un determinado valor estadístico de incidencia de las enfermedades relacionadas con el tabaco se puede correlacionar y se manifiesta unos 30 años después de un determinado patrón de consumo. El consumo global de tabaco ha llegado a un valor de 6 millones de millones de cigarrillos anuales que fuman alrededor de 1000 millones de personas en el mundo. Esta cifra es casi el doble de lo que se consumía hace 40 años, con lo cual el holocausto correspondiente a este aumento de consumo aún está por salir a la luz.

El objetivo de las tabacaleras
El objetivo de las tabacaleras

El principal vector patológico de la epidemia del tabaco es la industria tabacalera y sus inmensos beneficios del orden de 50.000 millones de dólares anuales. Una idea de la rentabilidad de este sector es una cifra elaborada por Credit Suisse que indica que un dólar invertido en stocks financieros de las tabacaleras en 1900 tenía en 2010 un valor de 6,28 millones de dólares. Este inmenso poder financiero es el que alimenta los  esfuerzos depredadores de esta industria para preservar y acrecentar sus beneficios que cada vez más tienen como diana a los mercados de países con rentas medias o bajas. Las tabacaleras utilizan estrategias de marketing intensivo deliberadamente dirigido a los no fumadores y a los jóvenes y mantienen los precios bajos hasta que el hábito de fumar se ha afianzado y la economía del país permite subir los precios. Esta industria sistemáticamente intenta boicotear el establecimiento de legislaciones de control del tabaco y trabaja activamente para prevenir futuras políticas antitabaco. No duda tampoco en promover litigios legales a nivel nacional o internacional y de usar argumentos tendenciosos en la lucha contra el contrabando de tabaco cuando claramente ella es parte del problema.

El peso de la culpa decididamente recae en esta industria pues los cigarrillos, en sí, no son un peligro, el peligro proviene de su diseño. Es difícil de imaginar, pero la causa principal del peligro es el elevado contenido de azúcar de los tabacos que se utilizan hoy en día en los cigarrillos. Este valor está entre el 15 y el 20 % en peso lo que hace que el humo del tabaco sea placentero al gusto e inhalable. Hasta principios del siglo XX el tabaco que se utilizaba era secado al aire y no mediante fuentes de calor como el sol y los hornos. Con ello se preservaba la acción de las enzimas que reducían considerablemente la concentración de azúcar en las hojas hasta valores de un 2 %. Este tabaco producía un humo acre, irritante y muy agresivo que no se inhalaba. La exposición al tabaco se limitaba por tanto a la cavidad bucal y no como ahora que incluye los pulmones. Es decir, la superficie del cuerpo humano expuesta a los productos cancerígenos del humo del tabaco ha pasado de la equivalente a una pelota a ser la de una cancha de tenis.

Diseñando tabaco cada vez más apetecible.
Diseñando tabaco cada vez más apetecible.

Contra esta situación hace 10 años que nació la FCTC (inglés) o CMCT (castellano) que es una convención mundial de estados, la primera que se estableció para luchar contra la epidemia del tabaco. La finalidad de la CMCT es promover políticas y prácticas dirigidas al control del tabaco. Las más obvias, efectivas y que cuestan muy poco dinero son: prohibición de la publicidad del tabaco, prohibición de fumar en el puesto de trabajo y lugares públicos, subida de impuestos al tabaco, campañas publicitarias y planes de ayuda a los fumadores para dejar de fumar. Como ya he dicho, se celebra ahora el décimo aniversario de esta organización y por ello la revista The Lancet dedica una buena parte de su número del 14 de marzo al problema de tabaco y, a la vez, lanza una campaña en favor de un mundo libre de tabaco para el año 2040. También hace una llamada para una reunión a alto nivel de las Naciones Unidas para revitalizar los esfuerzos nacionales y globales de lucha contra el tabaquismo pues el tabaco no es solo un problema de salud sino una amenaza contra el desarrollo humano sostenible.

La lucha internacional contra el tabaco continúa.
La lucha internacional contra el tabaco continúa.

Aunque dejar de fumar es una decisión personal siempre difícil y muy condicionada por la capacidad adictiva de la nicotina, estudios epidemiológicos recientes aportan razones muy positivas para abandonar estos hábitos. Así, se ha demostrado que los fumadores habituales que empezaron a fumar al principio de su vida adulta tienen un riesgo de muerte tres veces mayor que los no fumadores lo que se traduce en la pérdida de por lo menos una década de años de vida. Estos riesgos asociados al tabaco se acumulan de forma lenta a lo largo de años de uso del tabaco pero, por suerte, el abandono de este hábito ejerce efectos positivos muy rápidamente. Tanto es así que dejando de fumar a los 40 años uno recupera estos 10 años de esperanza de vida que había perdido por causa del tabaco. Si se deja el hábito a los 50 se recuperan 6 años mientras que a los 60 solo 4 años. Esta recuperación supone un nuevo paradigma en el conocimiento de los efectos del tabaco sobre la salud humana y debería ser publicitado ampliamente para incentivar la deshabituación al tabaco entre las población.

Otro episodio científico interesante que aporta nuevas razones para dejar de fumar proviene de uno de los últimos trabajos de Eric Kandel, neurocientífico y premio Nobel de medicina en 2000, y su mujer Denise Kandel, ambos en la Universidad de Columbia. Denise es epidemióloga y estudia la adicción a las drogas. Desde hace 40 años que Denise viene pregonando la hipótesis del portal o puerta de entrada a la droga (gateway drug hypothesis) a partir de la observación de que los jóvenes se involucran en el uso de las drogas a través de etapas o secuencias. En las sociedades occidentales, el uso de drogas por los jóvenes obedece a un patrón que empieza con las legales y que conduce a las ilegales. Concretamente, el uso de tabaco y alcohol precede al de la marijuana y este, a su vez, precede al de cocaína y al de otras drogas ilegales como la heroína. Así, en un estudio del año 2012 en una población de entre 18 y 34 años en EE.UU. que habían consumido cocaína se observó que la gran mayoría (87,9 %) habían empezado fumando. Con estudios epidemiológicos como estos Denise ha podido establecer perfectamente estas secuencias y asociaciones en el consumo de drogas. Sin embargo, hasta ahora, no se habían podido identificar las causas de la progresión del consumo de una droga a la siguiente ni tampoco los mecanismos moleculares de la progresión. Esto ha sido finalmente posible gracias a una colaboración con su esposo que ha desarrollado un modelo de ratón en el que se imita este consumo humano de drogas.

El matrimonio Kandel, autores del trabajo.
El matrimonio Kandel, autores del trabajo.

Mediante estudios de comportamiento, neurobiológicos y de biología molecular con estos ratones se ha visto que cuando se administra primero nicotina y luego cocaína, el efecto de la cocaína es mucho más acusado que en los casos que no se utiliza nicotina. Estos efectos se refieren precisamente al comportamiento adictivo a la cocaína. Para que estos efectos tengan lugar los ratones tienen que haber recibido una dosis de nicotina como mínimo 24 horas antes que las dosis secuenciales de nicotina y cocaína. Esto sugiere que para que este efecto sinérgico entre nicotina y cocaína ocurra en humanos las personas deben ser fumadores activos. Uno de los efectos que a nivel molecular produce la nicotina es la sobreexpresión del gen FosB, un gen relacionado con los mecanismos cerebrales de recompensa, que hace que el cerebro sea más receptivo a la recompensa inducida por otra droga. Es sorprendente que el efecto es totalmente unidireccional es decir que la administración primero de cocaína y luego de nicotina no ejerce ningún efecto tanto a nivel molecular de sobreexpresión de genes ni de mayor comportamiento adictivo debido a la cocaína. En este mismo artículo los Kandel indican que los cigarrillos electrónicos no evitarían este problema dado que su uso también implica el consumo de nicotina. Con estos datos la epidemia del tabaco cobra horizontes aún más sombrios.

Queda mucho hasta 2040 y más aún para ver cumplido el objetivo de un mundo libre de tabaco pues para ello deben darse muchas circunstancias y tomarse muchas decisiones a nivel nacional e internacional, sin embargo, fumar es una decisión personal. Con el ánimo de que estas decisiones nacionales y personales se tomen con la máxima información posible es de incumbencia de los científicos analizar y difundir la extensión de esta epidemia y divulgar los riesgos que conlleva el consumo de tabaco, un objetivo modesto que he pretendido desarrollar en este espacio.

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