Más Lacan, para descifrar el psicoanálisis

Que el “otros” remita a los anteriores es el primer efecto de estos nuevos Escritos de Jacques Lacan (1901-1981), médico psiquiatra y psicoanalista francés, célebre por los aportes teóricos que hizo al psicoanálisis. Y que como en aquellos escritos lo primero que se ponga en escena sea su ilegibilidad seguramente tiene que ver, entre otras razones, con un legado que se caracterizó y se privilegió como oral y no escrito. Bien se conocen la dificultad y el rechazo de Lacan a la escritura, a la edición y a la publicación, razones que lo llevaron a comprometer a su yerno, Jacques Alain Miller a la enorme tarea de la transcripción y publicación de sus seminarios que quedaron como única referencia de una enseñanza, la del psicoanálisis, que se extendió por treinta años en forma oral.

En el año 2001, centenario del nacimiento de Lacan, Miller reunió aquellas ponencias, artículos, conferencias, presentaciones e incluso documentaciones institucionales que no habían sido incluidas en los primeros tomos por distintas razones, entre ellas porque se escribieron después, y las publicó con este título que los emparentaba con aquella otra publicación, los Escritos , dirigida por François Whal, quien batalló durante años para lograr que Lacan reuniera y corrigiera el material en cuestión. Miller escribió para esta ocasión un prólogo, que se reproduce en la edición en castellano, en el cual llaman la atención la mención a las fechas y conmemoraciones: junto a los cien años del nacimiento de Lacan, se mencionan también los veinte años de su muerte y aún unas líneas del texto que Lacan redactara para el centenario del nacimiento de Freud. Lo que nos sitúa en un movimiento de celebración que viene a reunirse con la reciente fecha de los 30 años de su muerte que esta tardía traducción nos recuerda. Tardía traducción que la editorial tramitó dificultosamente durante años hasta llegar a esta realización.

Las coincidencias con su precedente no se reducen sólo a estas características aparentemente formales sino a la elección del primer escrito. En los dos casos, “La carta robada” en los primeros y “Lituratierra” (un neologismo cuya traducción literal sería “tachaduratierra”) en el segundo, son textos fuera de la cronología y ambos se refieren a la cuestión del significante, la letra y la literatura. En el primer caso, el escrito fue elegido por Lacan en un momento de la historia (1966) en que le urgía fortalecer los cimientos de una teoría que privilegiara el significante y que instaurara su posición en el psicoanálisis en detrimento de las tendencias que apuntaban a los contenidos y a los afectos y que representaban las tendencias que habían acelerado su separación de la Asociación Internacional del Psicoanálisis. En esta segunda recopilación, la elección que ahora recayó sobre Jacques Alain Miller, apunta, además de jugar con el paralelismo con la edición anterior, a establecer la cuestión de la letra en su relación con el goce y el semblante, articulaciones que encabezan el cambio de perspectiva de la enseñanza lacaniana en su último tramo.

La selección cronológicamente presentada se abre con “Los complejos familiares en la formación del individuo” que fue un texto escrito por Lacan para la Enciclopedia Francesa en el año 1938 (no incluido en 1966) y que fue publicada en Argentina por Homo Sapiens en 1977 con el título de La familia . Oscar Massota señalaba que este texto permitía ver las dos vertientes de la formación de Jacques Lacan, por un lado su erudición en la conceptualización psiquiátrica vigente y por otro la influencia de la formación hegeliana que Alexander Kojève impartía a los intelectuales de la Francia de su época.

El material que presenta esta edición reúne elementos de diferente origen. La mayoría de los artículos han circulado en distintas publicaciones y son artículos clásicos del pensamiento lacaniano, como el que encabeza la colección y otros como “Radiofonía” y “Televisión” que anteriormente fueron traducidos y anotados por Oscar Massota para editorial Anagrama, o el “Atolondradicho”, considerado por algunos como el último gran escrito de Lacan; también un discurso de Roma que no hay que confundir con el Informe de Roma que está publicado en los primeros Escritos sino que se trata de una versión más extensa de este que, en su momento Lacan no pudo desplegar en el Congreso de 1953 por falta de tiempo como él mismo cuenta.

Entre las publicaciones se encuentran varias reseñas a los seminarios que Lacan dictara, algunos ya publicados como Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis , y otros aún sin publicar como Problemas cruciales del psicoanálisis , La lógica del fantasma . En este orden se puede incluir el posfacio o epílogo del Seminario 11, en el que justamente se trata de la dialéctica del decir y del leer, de lo oral y lo escrito y se anuncia la transcripción de los seminarios a cargo de Jacques Alain Miller. Es en este marco que se plantea la relación de los Escritos con la lectura: están hechos como “no-para-leer” dice Lacan, ademán con el cual se inscribe en la tradición joyceana de la ilegibilidad de lo escrito. Hay todavía un capítulo reservado a la documentación institucional. La serie se abre con las palabras del Acto de fundación de la Escuela de Lacan en el año 1964 que comienza con la conocida frase “Yo fundo –tan solo como siempre estuve en mi relación con la causa psicoanalítica, la Escuela francesa de Psicoanálisis” y que representa el grito de batalla de Lacan frente a la Asociación Internacional de Psicoanálisis que lo habían obligado a la ruptura final que él llamó su “excomunión”. El siguiente documento es la célebre Proposición del 9 de octubre de 1967 , resumen del proyecto lacaniano, que señala las condiciones del psicoanalista de la Escuela y presenta un intento de formalización de la transferencia en el marco de la nueva organización institucional. Finalmente cierra el capítulo la terrible Carta de disolución de 1980 , que comienza con otra frase memorable: “Hablo sin la menor esperanza, en particular de hacerme escuchar” que, en su momento, fue enviada a los miembros de la Escuela por correo, difundida por la prensa después y leída en el seminario del 8 de agosto del mismo año. La nueva traducción y el cuidado de la edición argentina estuvieron a cargo de Graciela Esperanza y Guy Trobas quienes han logrado una excelente edición equivalente a la francesa de Du Seuil con un anexo que además de la cita original de la proveniencia del escrito (revista, congreso, conferencia) la completa con la información acerca de la publicaciones y ediciones locales o en lengua española.

Otros Escritos es, por ahora, a la espera de los Seminarios que faltan publicar, la última edición de la obra de Lacan y como tal representa para los interesados en ella una nueva fuente de consulta y, como gusta decir él mismo, de desciframiento del psicoanálisis. En este sentido, es bueno recordar el lugar que les otorgaba a los primeros: “Cuando el psicoanálisis haya depuesto sus armas frente a los impasses crecientes de nuestra civilización (malestar que Freud presentía), ¿por quién? serán retomadas las indicaciones de mis Escritos ”.

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