Martín Sastre: “La industria se está viniendo abajo”

¿Qué heredó LALA de su experiencia como artista visual? 
Sobre todo la idea de trabajar en equipo. Con el colectivo Movimiento sexy le festejamos el cumpleaños a Natalia Oreiro en el Centro Cultural Recoleta a fines de los 90, entonces fue que la conocimos, y terminó siendo la protagonista de mi primera película. Por eso me gustar hacer cine y LALA tiene la misma vocación: es como invitar a muchos amigos a jugar, sólo que la invitación llega cada vez más lejos.

¿Y cómo fue el pasaje a la industria del cine?
Soy un animal audiovisual. He hecho de todo, incluso videoclips . Y filmar una película es parte del proceso de haber trabajado como artista en video durante diez años. Más allá del rótulo de director de cine, realizador o artista, hay creadores. Una vez alguien me dijo, hablándome de un productor, “¿cómo no te estresa ese hombre?”. Yo ya trabajé con galeristas, ¡para mí esto es una tontería! ¿Qué expectativas hay para las películas que nazcan de LALA? 
Creemos que puede surgir un nuevo tipo de cine en América Latina, en la medida que son proyectos que van a escapar al control de los Institutos. Buscamos proyectos más ambiciosos al pensar en la audiencia hasta un chico que haga una película de terror en su casa. No queremos encorsetar a los creadores, por eso los productores no van a poder opinar en la película, porque LALA no es una persona sino una plataforma.

¿Por qué un proyecto latinoamericano?
La idea de comunidad en América Latina es algo que tenemos muy incorporado, ya somos una comunidad. Por eso está funcionando sola: durante el primer mes se registraron más de 1.200 usuarios, de todas partes: El Salvador, Perú, Costa Rica, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay y Chile.

¿Se consideran un modelo alternativo?
Las películas taquilleras no funcionan, la gente no está yendo al cine, la industria se está viniendo abajo. Se necesita un cambio de modelo y para eso lo principal es pensar en cómo están hechas las películas. No se puede concebir el cine de Hollywood sin pensar en que gastan un montón de dinero que necesitan recuperar. Nosotros tenemos que pensar cómo hacer cine desde acá, que la forma de producción tenga que ver conceptualmente con el proyecto final: tiene que ser tan importante como el guión o la dirección: una parte creativa.

¿Y qué proponen?
Un cambio de paradigma en la producción. Nos impulsa la necesidad de encontrar un sistema para hacer películas por fuera de las subvenciones estatales, que va quedando caduco. Proponemos un sistema donde las ganancias de la película se dividan de forma equitativa entre todas las personas que trabajaron. Y de verdad. Es importante que todo el mundo sienta la película como algo propio.

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