Marcapasos cerebrales

-Marcapasos cerebrales

 ¿Quién habla?


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Vivimos en un mundo repleto de ecos. Los sonidos reverberan, rebotan en paredes, en edificios, rocas y en cualquier otra superficie cercana. Estas ondas sonoras se amontonan unas sobre otras y se atropellan por nuestros canales auditivos, llegadas desde distintos ángulos, un revoltillo en el que los ecos de un ruido se embrollan con nuevos sonidos y sus ecos. A pesar de tales andanadas, las neuronas del cerebro auditivo medio, una región que responde antes que la corteza auditiva, logran discriminar cuáles fueron los sonidos originales y de dónde procedían. Esta facultad era, de antiguo, causa de perplejidad; nuevas investigaciones hacen pensar que es más simple de lo que se esperaba.
En un estudio realizado en abril de 2009, el equipo de Sasha Devore, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, pusieron a prueba la generalizada conjetura de que el cerebro cuenta con células especializadas que suprimen activamente la respuesta neuronal a los ecos. Mediante electrodos insertos en el cerebro medio de un gato, los neurocientíficos midieron las respuestas de las neuronas a un sonido y a sus reverberaciones. Observaron que las células que perciben la dirección de la procedencia de un sonido responden más vigorosamente durante los primeros 50 milisegundos de ondas sonoras que en el caso de ondas más tardías; su actividad decaía asintóticamente hasta desaparecer tras la llegada del sonido. La respuesta de atenuación, un mecanismo mucho más simple que la teoría de supresión anterior, permite que el cerebro sintonice los sonidos originales y detecte qué o quién está haciendo ruido.

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