Los últimos datos sobre el ébola excluyen una mutación acelerada del virus

El año pasado, el virus del Ébola evolucionó a medida que se extendía a través de los países de África occidental pero, contrariamente a lo que afirmaban algunos expertos, el ritmo de su mutación no se aceleró en comparación con brotes pasados. Esta es la principal conclusión de un estudio publicado anteayer en la revista Nature por un equipo dirigido por Wu-Chun Cao, del Laboratorio estatal de Patógenos y Bioseguridad en Pekín, que secuenció 175 genomas del virus obtenidos a partir de personas infectadas, algunas de las cuales fallecieron, por el virus en Sierra Leona.

Los investigadores combinaron los datos recogidos entre el 28 de septiembre y el 11 de noviembre de 2014 por el Equipo de Pruebas del Laboratorio Móvil de China con secuencias genéticas publicadas en agosto pasado por Pardis Sabeti, del Instituto Broad en Cambridge, Massachusetts, y sus colaboradores, que examinaron muestras del ébola obtenidas de 78 pacientes de Sierra Leona entre mayo y junio del mismo año. La unión de ambos conjuntos de datos permitió al equipo de Cao estudiar el desarrollo del virus durante su propagación del este hacia el oeste del país africano, en el que entró en mayo y llegó a la capital, Freetown, en julio.

Evolución independiente

Según los resultados, el virus no mutó a un ritmo mayor que los observados en brotes anteriores, a pesar de que estos se localizaran en áreas más reducidas e infectaran a menos personas. Ni siquiera existen pruebas de que el ébola desarrollase nuevas mutaciones dañinas en su reciente aparición en Sierra Leona. «Este comportamiento es típico de este tipo de virus», señala David Robertson, de la Universidad de Manchester.

Por otro lado, Cao y sus colaboradores informan que en 2014 el ébola siguió mostrando mayor diversidad, esto es, los virus implicados en cada brote evolucionaron de forma independiente entre ellos. «A medida que se extendía a nuevas regiones, la epidemia generó numerosas infecciones en cadena, cada una de las cuales fue mutando de manera diferente», afirma Trevor Bedford, del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle, que no ha participado en el trabajo.

Los responsables del estudio catalogaron un total de 440 nuevas mutaciones y encontraron que las más frecuentes eran las del gen de la glicoproteína, que codifica la información de la proteína de la superficie que permite al virus adherirse a las células humanas.

El nuevo trabajo aumenta en gran medida la cantidad de datos públicos disponibles sobre el virus del Ébola, aunque todavía escasean los correspondientes a las secuenciaciones de los brotes detectados en 2014 en Guinea y Liberia. Con todo, esta tendencia parece apuntar hacia un cambio: un consorcio liderado por la autoridad de Salud Pública de Inglaterra ha publicado los datos de secuenciación de 179 muestras recogidas en Guinea por el consorcio Laboratorio Móvil Europeo.

Más información en Nature

Fuente: Nature

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