Los reyes de la posmodernidad

Ellos son el rey y la reina de la última literatura norteamericana, máximos exponentes de la alt lit –también llamada quick shit o new sincerity–. Tao Lin y Megan Boyle escriben lo que piensan sin el filtro de lo que se supone es la literatura, escriben desde su Mac llena de stickers, a cualquier hora, en sus habitaciones con ropa tirada, y ponen un punto a sus historias cuando se les canta generando finales inesperados, o no ponen nada. Hacen de Internet un estilo de vida y sólo leen a sus amigos. Lin es autor de varias novelas y libros de poemas, y Boyle escribió cientos de listas en blogs.
La flamante editorial argentina Dakota acaba de publicar el libro de cuentos de Tao LinHoy el cielo está azul y blanco con manchas azul brillante y una luna pálida y pequeña y voy a destruir nuestra relación hoy, y Antología de entradas inéditas del blog de un empleado mexicano de panda express de Megan Boyle. Algunos dicen que su literatura es aburrida, infantil y narcisista. Pero ellos no quieren convencer a nadie ni cambiar las reglas. El aire es libre.

-Escribir es una tarea solitaria, y muchos de los personajes de las historias de Tao, como la narradora en Megan, parecen bastante solitarios también. ¿Piensan que esta es una época de soledad o encuentran compañía en personas y libros afines? 
-Lin: No sé bien qué significa la palabra “soledad”. Usé mucho esa palabra y la sigo usando, pero ya menos a medida que me di cuenta de que no sé muy bien de lo que hablo cuando digo: “Me siento solo”. Encontré bastante gente que hasta cierto punto escribe y piensa como yo.
-Boyle: La clase de soledad que siento tiene que ver en gran parte con no poder escapar de mis propios pensamientos, y de sólo poder vivir la experiencia a partir de mis pensamientos. Si me siento mal por algo suelo pensar “soy la única persona que me entiende”, y me siento peor, pero si me siento bien, la misma idea de “soledad” no me molesta, hasta puede resultarme interesante. Me siento distinta a la mayoría de las personas, incluso a personas que piensan parecido a mí. Siempre estoy pensando, pero cuando hablo raramente digo lo que quería decir. Supongo que a otros les pasa lo mismo (en distintos grados), por la constante combinación de los “límites del lenguaje” y la “velocidad del pensamiento”. Cuando escribo, me siento más segura de estar plasmando mis pensamientos de manera más precisa, pero igual es extraño ver algo que escribí porque nunca es idéntico a cómo aparecía en mi cabeza. Mis pensamientos llegan a mi consciencia primero como sentimientos sin etiqueta, después pienso en las mejores palabras para describir esos sentimientos. Pero no veo a las palabras en mi cabeza, son más como experiencias sonoras. No tengo una memoria de cada palabra que escuché, pero sé que cada palabra que alguna vez escuché me ha influenciado de alguna manera, o me ha posibilitado asignarle la forma de una palabra a un sentimiento vago. Todo esto sucede a una velocidad apenas perceptible que parece que otro lo estuviera haciendo por mí, lo cual me hace sentir menos sola.

-¿Cuál es el papel de las redes sociales en este paisaje de compañía y soledad?
-Lin: Facebook y Twitter pueden proveer compañía en la forma de lenguaje o de símbolos que aparecen en la pantalla y que uno puede creer son el resultado de la acción de otro ser humano en otra parte del mundo. Entonces creo que uno de los roles de Facebook es el de brindar compañía.
-Boyle: Algunas personas que se sienten solas y no les gusta pueden intentar ser sociales, y las redes pueden funcionar como “catalizadores contra la soledad”.

-¿Piensan a la literatura como una especie de droga legal, como una vía de escape? ¿O más bien como una droga ilegal? ¿Qué droga sería?
-Lin: No veo a las drogas como una vía de escape, y no conozco la definición de “literatura”. Para mí, cualquier cosa que utilice lenguaje –hablar, pensar, escribir, leer– es lo mismo, pero cada una puede estar organizada en mayor o menor grado. Por ejemplo, si escribo algo puedo volver a mirarlo otra vez si lo olvidé, y puedo agregarle algo: lo que escribí no desaparece aunque yo lo haya olvidado. Si yo digo algo es más difícil que lo recuerde y lo organice, digamos, en un cuento, aunque no imposible. Siempre me veo en el mismo lugar todo el tiempo, dentro del universo. Esto en el mismo lugar, en mi punto de vista, figurativamente, incluso más, no siento que algo me esté persiguiendo jamás. Simplemente estoy ahí.
-Boyle: No pienso en las drogas, legales o ilegales, como modos de escapar de algo. Cuando leo considero cosas como “estos son los pensamientos de otra persona, están eligiendo estas palabras para comunicar sus pensamientos, es la realidad de otro”, y a veces me siento involucrada emocionalmente con lo que leo, pero eso no me hace escapar de mi propia conciencia. Sigo siendo yo la que piensa. La única manera de escapar de mis pensamientos va a ser cuando me muera.

-¿Dónde encuentran más literatura –o arte–, en la vida virtual o en la real?
-Boyle: Creo que encuentro más arte y literatura a través de Internet, pero la clase de arte y literatura que me gusta no sólo existe en Internet, y no necesariamente es sobre Internet. La Internet y la vida son simplemente los medios a través de los cuales descubro las cosas que me gustan, los aspectos que los hacen diferentes no me resultan tan importantes como su función para ayudarme a descubrir cosas nuevas.
-Lin: Todo lo encuentro en la vida, excepto lo que no puedo imaginar que existe. Todo está dentro de los confines de todo, para mí. Si me preguntás si leo más cuentos, poemas y novelas de una pantalla o no, no estoy seguro: creo que casi en iguales cantidades. Pero vengan de Internet o de un árbol, para mí siempre son bloques de luz que entran por mis ojos.

-Hace poco leí que Tao estaba interesado en eliminar el concepto de intimidad. Los dos parecen exponer su intimidad en la escritura, aunque no sean necesariamente ustedes quienes hablan en sus libros. ¿Creen que la relación con el mundo íntimo es algo que cambió en los últimos tiempos? 
-Lin: En un momento me di cuenta de que ocultar cierta información sobre mí mismo me podía dar una ventaja por sobre otras personas. Ocultar información puede hacer que las personas dirijan sus sentimientos hacia otra fuente que la que los causó. Cuanto más difícil es rastrear el efecto a su causa, más “injusto” es el mundo, y menos sentido parece tener. Si eso se extrapola a las granjas que usan pesticidas y causan cáncer, es comprensible que el mundo se vuelva enfermo e incomprensible. Pero es un instinto natural el tratar de tener ventajas por sobre los demás, por eso las personas tienen miedo de que se conozca información sobre ellos, por ejemplo que Google sepa qué páginas visitaron porque van a saber que miran porno. Pero no siento que mi intimidad esté sobreexpuesta porque ese término implica que hay un nivel objetivo de aceptación de lo que se puede mostrar o decir.
-Boyle: En todo lo que escribo, incluso en la ficción, soy yo la que habla. Siempre soy yo tratando de describir eventos que me pasaron o ideas que tuve. Muchas cosas de la vida me resultan difíciles de comprender, entonces me parece lindo cuando alguien es franco y no retacea información, como si quisiera ayudarme en vez de sumar confusión. Me resulta más fácil hablar con franqueza y mostrarme del todo en la escritura que personalmente. Me siento cómoda con la cantidad de “yo” que incluyo en mi escritura, pero entiendo que alguna gente se sienta incómoda compartiendo esa clase de cosas. No quiero escribir lo que “está bien decir”, pero que existan esas reglas no me molesta. Algunos pueden pensar que estoy tratando de impactar y no les guste. Pero cuando pienso ideas para escribir, pienso en cosas que no le dije nunca a nadie, o en cosas que nunca se dijeron, y esas cosas en general están relacionadas con el sexo, el aburrimiento, mi cuerpo, cosas con las que me siento incómoda.

-¿Cómo fue la educación emocional y literaria de ustedes?
-Boyle: Me acuerdo que en la escuela había pósteres con 30 o 40 caras con nombres de emociones debajo. Probablemente aprendí a través de esas definiciones que son apropiadas de expresar. Mis padres parecían cómodos hablando de sus emociones, así que probablemente también aprendí de ellos. Después estudié psicología y no leía mucha ficción, pero me gustaban las novelas gráficas y Kurt Vonnegut. Empecé a tomar clases de escritura en 2006 pero no me sentí realmente conmovida por la literatura hasta que leíBed de Tao Lin y entré en su blog en 2007. Conocí a mis autores favoritos (publicados tanto en grandes sellos como en independientes) a través de Tao.
-Lin: No creo haber aprendido las emociones. Probablemente las desaprendí al crecer, otorgándoles palabras, gradualmente agrupándolas en un máximo de cinco o seis categorías, o incluso a veces dos: bien o mal. “Me siento bien” o “me siento mal”. Mi educación literaria se enfocó en diez o veinte autores cuando yo tenía entre 19 y 23 años, y desde entonces lo que hago es releer a esos autores y a mis amigos. Podés ir a goodreads.com y tipear mi nombre, y encontrar a esos diez o veinte autores (o más bien, entre veinte y cincuenta títulos) que descubrí leyendo entrevistas y viendo a quiénes leían ellos.

-¿Qué buscan encontrar en un libro?
-Lin: Algo distinto todo el tiempo.
-Boyle: Dinero (es una broma, pero no estaría mal, ¿no?). Me gusta cuando leo algo que me es familiar e igualmente intenso. Me gusta cuando pienso: “Yo podría haber escrito esto, ojalá lo hubiera hecho antes, ¿lo dije antes? ¿podría haber dicho eso, o esta persona está escribiendo de manera que me hace entender sus pensamientos como si fueran los míos propios?”

-Leí que Megan no consideraba que su material del blog fuera lo suficientemente bueno como para que otros lo leyeran, al menos antes de que fuera publicado en libro. ¿Cómo lo ven ahora? ¿Les gusta lo que escriben?
-Lin: A veces sí y otras no. Depende de lo que haya escrito y del humor que tenga, de los químicos de mi cerebro, de lo que esté pasando en mi vida, y de otros miles de factores que no puedo reconocer.
-Boyle: Creo que dije eso porque mi libro está compuesto por los post de un blog, que no estaban publicados porque pensaba que a nadie le interesaría leerlos. No es que me sintiera mal o estuviera siendo dura conmigo misma cuando lo dije. Todavía escribo cosas que siento que no son lo suficientemente buenas para que otros las lean, pero eso está bien y es normal para mí. Me siento cómoda con mi libro. Me gusta.

-¿Qué quieren ser cuando sean más grandes? ¿Se imaginan escribiendo? ¿Qué?
-Lin: No pienso en ser otra cosa que una persona, una cosa o una entidad. Quizás pueda ser un cyborg, pero sinceramente no tengo un deseo de convertirme en eso, más que nada porque no sé cómo es. No hago diferencias entre escribir, pensar o hablar, las veo como formas diferentes de usar el lenguaje, entonces creo que voy a seguir haciéndolo mientras esté vivo. Me imagino que seguiré usando el lenguaje para comunicarme con la gente, para contar lo que le pasa a mi cuerpo, para describir lo que perciben mis sentidos, y otras cosas.
-Boyle: A medida que crezco se me hace más difícil ser realista a la hora de imaginar mi futuro más allá de los próximos meses. Lo único que sé, de seguro, es que: 1. Cada vez voy a poder hacer menos cosas porque ya habré vivido, 2. Cuanto más crezca más cerca estaré de la muerte. Puedo imaginarme como una “escritora seria” que se gana la vida escribiendo, como alguien que no escribe para nada, como alguien que escribe la cantidad que escribo ahora. No tengo idea.

-¿Qué los obsesiona en este momento? O, si prefieren, ¿en qué están pensando ahora –como solía preguntar Facebook en el muro?
-Boyle: Esto es lo que acabo de pensar: “Tengo que volver a poner el disco. Debería hacer una nueva playlist así no tengo que poner el disco de nuevo. Puedo sentir mi aliento sin abrir la boca. Siento tensión en algún lugar de mi cuerpo, ¿dónde? Doblo el hombro izquierdo, el hombro está bloqueado, ahí está la tensión. Debería tomar más Adderall, no debería haber comido tanto en la cena, por eso es que no siento tanto el Adderall”.
-Lin: En este momento me obsesiona esta entrevista.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *