Los Pueblos Indígenas nos enseñan qué es la familia

«Todos somos parte de una misma familia: la familia humana»

Entrevista con Clodomiro Siller, Eleazar López y Juan Manuel García (miembros del Centro Nacional para las Misiones Indígenas-CENAMI).

¿Dónde nace la discriminación y el rechazo al indígena?
El ejemplo de los indígenas en cuestiones de integración y conocimiento es increíble, pero eso terminó con la llegada de los europeos. Comienzan a verlos como súbditos, como esclavos, de ahí viene el despojo, la aniquilación. No existe en la historia de la humanidad una situación como la que se vivió acá, donde se destruyó la personalidad, la lengua, la vestimenta, la organización de la familia: no existe siquiera una ciudad en América, todo fue destruido y para eso se creó una ideología: ustedes no son cultos, son tontos, viciosos, flojos, teológicamente están engañados por el demonio, etc., y eso es lo que aprendemos en la escuela. Nos enseñan la visión del vencedor y se borra la visión del pasado. No nos enseñan la exactitud de sus calendarios, sus estadísticas, su educación: tenían el Calmecac ‘mecate de casas’ donde cada casa se dedicaba a una disciplina, los primeros misioneros se admiraron de que ellos sólo educaban a los príncipes cuando aquí se educaba a todo mundo desde los 6 años, incluyendo a las mujeres. Entonces somos mexica tlacatl (Señores) y en la pastoral se trata de recuperar ese señorío.

La población que sobrevivió, aguantó a contracorriente, porque los indígenas supieron decir “sí, pero no”: “acepto lo que digas, pero mantengo lo mío”. El sector que más sufrió fue el mestizo, por eso hay un mestizaje violento. El español tomó posesión de la mujer indígena a la brava, de ahí la expresión “hijo de la chingada”, y el mestizo es producto de esa violación. Pretende ser como el padre (español) que lo rechaza, pues contamina su sangre; quien lo recogió es la mamá (indígena), pero como el impedimento para ser español es tener sangre indígena, y por eso la sociedad no lo acepta, entonces culpa a la mamá y se vuelve agresivo con ella. México se ha construido negando esa identidad, hasta que elmovimiento zapatista despertó de nuevo ese mirar la parte más luchadora de México, y la sociedad civil paró la guerra diciendo “ellos son nuestros hermanos”, y los vieron no como lo que obstruye sino como quien puede dar la semilla de un mundo distinto.

Si alguien quiere acercarse al mundo indígena, ¿qué encontraría?
En todas partes hay presencia indígena. Esto lleva a una dinámica nueva: asumir que somos una sociedad multicultural. Como decían en la sierra mazateca: “la cuestión no es salvarnos a nosotros los indígenas, es salvar a la humanidad entera”. Hay quien capta y dice “tienen razón” y se apasiona con eso: Samuel Ruiz no era indígena, pero ellos lo convirtieron. Los indígenas ayudan a rescatar el sentido original de Iglesia, el sentido original de Jesús, que se ha contaminado en el curso de la historia. Si hay alguien verdaderamente creyente y religioso son ellos.

El desafío que se lanza con la presencia indígena en las ciudades es rescatar la parte de indígena que está en cada uno: es el momento de preguntarnos ¿cómo relacionarme con el que es diferente pero con el cual puedo construir y alimentarme de su diferencia? La palabra que mejor expresa las relaciones en México es “cuate”, que viene de una palabra indígena que significa “historia”, “realidad”, “en donde estoy”, entonces cuando alguien es tu “cuate” quiere decir que están parados en la misma realidad, en el mismo presente; si tomamos esa palabra indígena y buscamos que todos seamos “cuates”, en ese momento cambiaría todo México.

Hay que perder el miedo a encontrarnos con el diferente. Hay que romper esa resistencia, descalzarnos y entrar con respeto a la vida del otro y sentirlo parte mía y de mi historia. Imagina alguien que se esforzara porque todas las aves y las plantas fueran iguales; al ver la diversidad de las aves y las plantas vemos cómo es la vida: así pasa con la humanidad, todos somos diversos y nadie puede hacer que todos pensemos o nos vistamos igual.

¿Cuál es el concepto de familia en las sociedades indígenas?
En el mundo rarámuri no se busca a la Iglesia para el matrimonio, pero se dan las relaciones de pareja y es la comunidad la que constituye y forma a la familia; a la pareja, le da su estado y es una experiencia de mucha fidelidad sin negar el sacramento; tienen una experiencia más fuerte y ampliada a la comunidad cultural, no sólo local. Cualquier rarámuri que llega a otra región y pide corima (que es “compartir el derecho a la vida”, y no limosna) es tratado como de la familia aunque no sea conocido. Y en el corima está el sacramento del matrimonio, en el acuerdo de dos personas que comparten el derecho a la vida para ellos, la comunidad y la cultura.

Desde la perspectiva zapoteca, la familia está dentro de la concepción global que tienen de humanidad. La familia es juntar las sangres para transmitir vida, que es una tarea que heredamos y hacemos con Dios; esto no es un acto de dos personas, se involucra a Dios y a la comunidad, pues ésta respalda y hace posible que se realice la familia, hace posible que se “construya la casa”, la casa de la comunidad. La unión de dos personas hace que se unan las familias y los pueblos. En ese modelo la comunidad ayuda a la pareja a comenzar su vida y a resolver sus problemas porque debe funcionar pues es el plan de Dios, que es la base de toda la comunidad. En la sociedad occidental hay muchas distinciones de parentesco, en la sociedad zapoteca sólo existen tres categorías: papás, hermanos e hijos. Todos los mayores (además del padre biológico) son papás; hermanos son los que nacieron de mis papás, pero también todos los demás de la generación; todos los menores son hijos. Y el desconocido que no es del pueblo, no es “extraño”: es persona que viene de Dios, es decir, mi hermano. Aquí llega gente que dice “vengo a ver a mi hermano” porque somos del mismo pueblo me traen a sus hijos y me dicen: “te vengo a presentar a tu hijo” porque eso crea esta relación fundamental, pues a final de cuentas todos somos una misma familia: la familia humana.

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