Los olvidados de los olvidados

“Si África es el continente olvidado, los enfermos mentales africanos son los olvidados de los olvidados. Conocí una mujer que estuvo 35 años encadenada en la selva. Si nadie interviene, estos presuntos locos mueren así, sin ser liberados jamás. Es la ignorancia, la ignorancia humana. En África, los enfermos mentales están considerados como basura, como demonios, como brujos, poseídos por el diablo”.

Grégoire Ahongbonon, fundador y director de la Association Saint Camille de Lellis, Costa de Marfil, África.

La situación de los enfermos mentales en el África subsahariana es muy fácil de explicar y tiene precedentes y similitudes en la mayoría de lugares del planeta, también en Europa. La ignorancia ante la enfermedad, y ante la carencia de medios y de políticas sobre salud mental, muchas familias africanas recluyen o abandonan a sus enfermos mentales, inmovilizándolos (encadenándolos), dejándolos en las grandes ciudades (donde vagan perdidos) o, en el peor de los casos, internándolos en los autodenominados Centros de Plegaria, sectas supuestamente cristianas lideradas por gurús locales, en las que, a cambio de dinero, los enfermos viven encadenados a la intemperie, sometidos a ayunos periódicos (de hasta 4 y 5 días a la semana) y a latigazos, todo para que el demonio salga de sus cuerpos.

Grégoire Ahongbonon:

“Debemos luchar contra estos métodos y nuestro único método de lucha es abrir centros, hasta el día que nuestras autoridades tomen consciencia. En Costa de Marfil, donde hay 18 millones de habitantes, sólo hay dos hospitales psiquiátricos. En Benín sólo hay un hospital en todo el país. Y si no tienes dinero, no hay tratamiento. Aquí en África no hay Seguridad Social, no es como en Europa.”

Lo excepcional no es como tratan a los enfermos mentales en África y en el resto del mundo, con más o menos suerte, sino que un hombre, uno como cualquiera, sin estudios, sin un grupo social amplio, un reparador de neumáticos, Grégoire Ahongbonon, nacido en Benín (uno de los estados más pobres de la tierra), lleve rescatadas de una vida atroz a más de 15 mil personas. Y que después las haya “curado” –con medicación y más cosas- y los haya devuelto a sus familias. Lleva muchos años dedicado a esa misión y ha conseguido construir unos cuantos centros de acogida y de trabajo en Costa de Marfil y Benín, y ya ha puesto un pie en Burkina Faso.

Una a una, a más de 15 mil personas. Con el dinero de Europa y América, pero a la manera africana.

Grégoire Ahongbonon:

“No es difícil llevarse a los enfermos de sus familias, es raro que se nieguen. A menudo están contentos de dejártelos. Su preocupación es pagar. No tienen dinero. Les entiendo y jamás les pido dinero, sólo les explico que vamos a curar al enfermo y que volverá. Estamos dispuestos a ayudarles pero deben entender que no podemos reemplazar a la familia”.

Grégoire Ahongbonon:

“El exceso de medicamentos es como una cadena. Los enfermos mentales necesitan algo más que medicinas. Necesitan que les consideren, que confíen en ellos. Hemos de llegar a aceptar al otro tal como es. Y eso es lo que nos falta. Si no eres productivo, no estás considerado. Al final, yo digo que creamos enfermos mentales, que nuestra sociedad actual fabrica la enfermedad mental”.

Grégoire ha hecho lo que ha hecho prácticamente solo. Son los propios enfermos los que organizan los centros de la Saint Camille, ayudados por algunos voluntarios y algún psiquiatra. Y hoy, después de muchos años y a pesar de que habiendo ya tantos centros en marcha éstos funcionan sin él, sigue solo. Solo en la decisión de cómo seguirá la Saint Camille cuando él no esté –cuando enferme o muera-; solo en la visión de todo el conjunto, su propia cronología; solo porque su motivación, su locura, es intransferible. Y porque los héroes solitarios no tienen cabida en el futuro. La Saint Camille debe convertirse en una asociación sin Grégoire y es él mismo quien debe liderar ese traspaso, junto a la gente -tres o cuatro europeos y algún africano y africana que le acompañan desde hace tanto, para los que la Saint Camille también es parte de sus vidas-. Grégoire es cristiano y ese es su camino de convicción, su voluntad. Todas las religiones aconsejan tratar al otro como desearías que te tratasen a ti. Y eso es lo que hace Grégoire, dentro de sus posibilidades. Y sueña con que la Santa Sede le conceda el estatus de orden religiosa.

En el documental, los momentos son reales. Valentin, Delphine, Benjamin, Luic, valen como ejemplo. El trabajo, como siempre, ha sido sobre todo ético: cómo narrar y qué mostrar. Grégoire nos decía: “Debe verse”. Aún así, nos sentimos obligados a pedir disculpas, mediante la cita de Walter Benjamin del inicio del documental, por mostrar lo que en el futuro no ha de ser mostrado. En este documento está concentrado lo mejor y lo peor de nuestra profesión de narradores con audio e imagen. Aún así, no teman, verán personas en situaciones muy duras pero no se sentirán heridos. No hay concesiones al dramatismo. La situación es la que es y veremos qué hacemos con ella, como con tantas. Es una historia de amor, como todas las que valen la pena ser explicadas. De un amor grande y hermoso y complejo en su proceso de consolidación.

Hemos explicado la historia de un loco, de Grégoire Ahongbonon, con la intención de no traicionarle, tampoco para bien. Muchas cosas quedaron fuera del corte final de la película, cosas hermosas y cosas horribles. Una vida entera sólo cabe en una vida entera.

Quien vea el documental después de leer esto no encontrará cosas muy diferentes a las dichas aquí. Eso sí, durante 88 minutos, podrá sentirse acompañado -escuchar su voz, ver sus gestos y su convicción- por uno de esos hombres que hace que mantengamos la esperanza en nosotros mismos como especie.

Grégoire Ahongbonon:

“Cuando encuentro a un hombre bloqueado en un tronco, es la imagen de mi propia persona y es la imagen de la humanidad. Cuando veo a una mujer desnuda en la calle, una mujer prisionera en un tronco, es la imagen de mi propia madre y es la imagen de todas las mujeres del mundo. Es a todas las mujeres del mundo a quienes representa”

 

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