Los Objectivos Logosóficos

La Logosofía enseña el ser humano a conocerse a sí mismo y a pensar libremente, mediante un proceso de superación integral eminentemente práctico, promoviendo el desarraigo de su mente de las trabas que la inhiben, tales como deficiencias caracterológicas, temores y prejuicios. Como consecuencia, promueve el desarrollo de la capacidad de aprender, de pensar, de realizar y de sentir, lo que lo va permitiendo transformarse en un individuo más digno, más consciente y más útil para la sociedad en la que vive.

Sus grandes objetivos son:

La evolución consciente del hombre, mediante la organización de sus sistemas mental, sensible e instintivo.

El conocimiento de si mismo, que implica el dominio pleno de los elementos que constituyen el secreto de la existencia de cada cual.

La integración del espíritu, para que el ser pueda aprovechar los valores que le pertenecen, originados en su propia herencia.

El conocimiento de las leyes universales, indispensable para ajustar la vida a sus sabios principios.

El conocimiento del mundo mental, trascendente o metafísico, donde tienen origen todas las ideas y pensamientos que fecundan la vida humana.

La edificación de una nueva vida y un destino mejor, superando al máximo las prerrogativas comunes.

El desarrollo y el dominio profundo de las funciones de estudiar, de aprender, de enseñar, de pensar y de realizar, con lo que el método logosófico se transubstancia en aptitudes individuales de incalculable significación para el porvenir pedagógico en la educación de la humanidad.

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