Los mejores libros del año: Narrativa Argentina

Una geografía singular

“El viento que arrasa”, la primera novela de Selva Almada, es una pieza dramática implacable.

Por Jorgelina Nuñez

Son varios los motivos por los que la primera novela de Selva Almada, El viento que arrasa , es uno de los libros destacados del año. En primer lugar, porque como las rutas que conectan los pueblos de Entre Ríos con el Chaco, recorre zonas de la literatura argentina muy poco transitadas. ¿De dónde salió ese pastor protestante que va de pueblo en pueblo llevando la palabra de Dios con la fe brillando en los ojos claros, transparentes como su mensaje? ¿Y su hija adolescente con la falda a la rodilla y un walkman por toda diversión? Carson McCullers –entre otros escritores norteamericanos– nos hizo conocerlos en otras geografías y en otras sociedades. Pero aquí resulta por lo menos inusual verlos entablar relación con un mecánico –el gringo Brauer– y su hijo o entenado, cuando el auto en el que viajan dice basta. Estos sí actúan como locales: viven en uno de esos talleres miserables del costado de la ruta, rodeados de perros, chatarra y neumáticos fuera de uso; pasan del mate a la cerveza, mientras el calor del único día en que trascurre la acción aprieta hasta lo insoportable.

El reverendo Pearson y Brauer se parecen, son padres honrados, nobles y algo egoístas. El reverendo dejó plantada en otra ruta a su mujer y crió a Elena (Leni) solo, yendo de hotel en hotel. El gringo Brauer adoptó al chico, Tapioca, el día que su madre apareció por el taller y dijo que no podía seguir con él. Para el primero, la persuasión está en las palabras; el segundo confía en la potencia y las mañas. Los sermones de Pearson mueven a sus seguidores. La fortaleza de Brauer conseguía, en otro tiempo, mover un tractor. Que el conflicto que se desata entre ambos desnude personalidades y actitudes sin explicitarlos ni proponer posiciones maniqueas, es uno de los méritos de la novela.

Leni y Tapioca comparten destino: obedecer al padre al que admiran sin dejar de advertir sus debilidades y limitaciones; querer otra vida, un poco más amable. Son adolescentes sí, pero viven fuera de ese mundo: desconocen las tentaciones del consumo, los rituales y la jerga de la edad. También este es otro de los aciertos de Selva Almada, que muestra la adolescencia fuera de circuitos convencionales y situaciones previsibles.

La unidad de acción –solo interrumpida por algunos recuerdos funcionales a la trama– hace de la historia una pieza dramática; la perspectiva cambiante que pasa de un personaje a otro, incluyendo al perro Bayo, la acerca a lo cinematográfico. Pero hay algo más. Cuando el animal apunta el hocico hacia los olores circundantes que la inminente tormenta intensifica y que son descriptos con un par de líneas certeras, de inmediato reconocemos el monte y la bosta, el jabón blanco, los orines, la madera y la humedad de los ranchos. La precisión de la escritura de Almada no sólo anula la distancia respecto de esos elementos, los arranca de su indiferenciación y los vuelve nítidos y tan palpables como la lluvia que, implacable, cae sobre todos.

El viento
que arrasa
Selva Almada
Mardulce
160 pags.
$ 75

 

Obras maestras en proceso

Julio Premat insiste en que Papeles de trabajo, de Saer, no es una colección de inéditos. Por el contrario: “La colección de Borradores se sitúa en otro nivel, en paralelo, desdoblando y acompañando la obra escrita”. Este volumen contiene un cuaderno de juventud, los siete cuadernos de “papeles argentinos”, anteriores al viaje a Francia, que contienen, entre otras cosas, un falso comienzo de El limonero real, otro cuaderno con anotaciones de sus años de formación como escritor, de 1964 a 1978, y un dossier sobre La ocasión, que incluye la primera versión de la novela. El material de estos borradores –relatos truncos, poemas, ensayos, traducciones, frases– nos introduce en el mundo imaginario del escritor y renueva el interés en una obra que no cesa de fascinar.

Papeles de trabajo
Juan José Saer
Seix Barral
368 pags.
$ 109

 

Una novela sobre el miedo

“Un thriller existencial, perturbador, hipnotizante.” De esa forma  describió Rosa Montero a Una misma noche, la novela del escritor argentino Leopoldo Brizuela que obtuvo el Premio Alfaguara de 2012. Argentina y el trauma de una noche de 1976 para “una novela acerca del miedo. El miedo al miedo. El pánico ante el horror, pero también el estremecimiento ante la cobardía, su exploración, y cómo esa cobardía, al salir a flote, ensaya su propia desarticulación y puede reconstruirse en una posible herramienta para ahuyentar fantasmas y comenzar a pensar la realidad desde otro lugar más útil”, señaló el escritor venezolano Gustavo Valle en su comentario sobre esta novela compleja, donde se cruzan documentos, material periodístico, fotos y subjetividad.

 

Una misma noche
Leopoldo Brizuela
Alfaguara
288 pags.
$ 89

 

Música nocturna

El debut de Diego Erlan en la ficción tiene un título sugestivo, que prende fuego la cubierta del libro. Pero eso no es todo: bastan dos o tres párrafos para sumergirnos, sin tubo de oxígeno, en las aguas profundas de una historia de niñez y adolescencia donde todo tiembla, con el sepia de los años noventa como telón de fondo. Al modo de los relatos de educación sentimental, el personaje encuentra tres casetes grabados por su hermana, con la música de Joy Division, y a ellos intentará aferrarse. De ese modo aprenderá a crecer en un contexto de pequeños dramas cotidianos y elipsis emocionales. Para Luis Gusmán, “no sólo es potente lo que cuenta la novela sino el modo de contarlo. La tragedia ya pasó y, sin embargo, un suspenso captura al lector”.

 

El amor nos destrozará
Diego Erlan
Tusquets
260 pags
$ 99

 

Mi vida como hombre

Un psicoanalista es atacado por uno de sus pacientes, arma las valijas, deja a su mujer (una actriz con la que casi no se ven) y se compra, por Internet, una hermosa y paradisíaca casa al borde de una cascada. No imaginaba, sin embargo, que el ruido del agua golpeando contra piedras no para nunca. Su vida, a partir de entonces, discurre en un puñado de pequeños rituales cotidianos: leer, fumar, cuidar que su loro no meta los dedos en el enchufe, salvar su vida de un puma suelto en los montes e improvisar un sistema de piedras escalonadas para amortiguar el sonido demencial de la cascada. Otra novela atrapante y vertiginosa de Sergio Bizzio, compuesta con una prosa transparente y plástica que se permite el humor, los sentimientos y la poesía.

 

Borgestein
Sergio bizzio
Mondadori
192 pags.
$ 85

 

Ciencia ficción a la cordobesa

Luego del poemario San Francisco/Córdoba (Funesiana, 2008) y de los cuentos que integran Sueños de siesta (La Creciente, 2006) El asesino de chanchos (Tamarisco, 2010), el joven escritor cordobés Luciano Lamberti (SanFrancisco, Córdoba, 1978) publicó este año El loro que podía adivinar el futuro, un conjunto de seis relatos secos e impactantes que se alejan del realismo sucio para dejarse llevar por una poderosa imaginación. A Lamberti ya se lo ubica entre los más interesantes cuentistas de su generación (de Samanta Schweblin a Federico Falco) con esta ciencia ficción deudora de una larga tradición de autores (de Stephen King a Steven Millhauser) pero también de una flamante tradición de series televisivas (de Twin Peaks a Lost).

 

El loro que podía adivinar el futuro
Luciano Lamberti
Nudista
$ 49

 

Con los tapones de punta

Otra primera novela, en este caso a cargo de Damián Selci, autor de algunos de los textos críticos más incendiarios de la nueva crítica argentina (se lo puede leer en Los Inrockuptibles y en la revista web Planta). De escritura seca y quirúrgica, narra la historia de Styrax, cuyo objetivo es secuestrar hijos de Esclarecidos para reformarlos. Todo parece ser una metáfora de otra cosa, todo alude o connota políticamente. El protagonista pertenece a un grupo, los Empecinados, que tiene un anclaje teórico e ideológico definido, y es el que tratarán de penetrar en la mente de sus secuestrados. La novela tuvo reacciones favorables y fuertes golpes, pero no generó indiferencia. En cuanto a tradiciones, se ubicó a Selci entre Marcelo Cohen y Thomas Pynchon.

 

Canción de la desconfianza
Damian Selci
Eterna Cadencia
160 pags.
$ 69

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