LOS LATINOS SOMOS MÁS SEXUALES QUE ERÓTICOS

Ezequiel López Peralta es un sexólogo argentino que conoce el ABC de esta dimensión humana. Alto, flaco, de cejas pronunciadas, está a gusto en Quito. Siempre inquieto por el tema sexual, se interesa al ver la Revista Q, del Municipio Metropolitano, en el que Ángela Meléndez escribe sobre el Kamasutra de los quiteños. Mantiene un programa en ‘Así somos’, de Ecuavisa, y en Discovery Home & Health ‘Simplemente sexo’.

¿Qué es el sexo, un juego, un aprendizaje, una comunión de amor ?
Hace referencia al concepto de división, a la diferenciación entre hombre y mujer; para mí va más allá de lo reproductivo. El componente clave del sexo es el erotismo, es la chispa, tiene que ver con lo lúdico, con el juego, con la sorpresa.

¿Creatividad al servicio del placer?
Claro. Podemos despertar todas las opciones para disfrutar el placer, las cuales son muchas más de las que el hombre y la mujer promedio tienen; la nuestra es una sociedad muy genital y muy coital.

Enumere las opciones…
El placer pasa por el coito, por el sexo oral; te olvidas de hablar al oído, de acariciar otras partes del cuerpo, de seducir, de preparar un ambiente con luces, velas, de oscuridad, de jugar con los besos. Los latinos somos más sexuales que eróticos, somos más impulsivos y menos creativos.

En la India se respira más sensualidad y erotismo, el sexo es armonía…
Sobre todo desde ciertas religiones , el taoísmo o el budismo, en China e India. No todas las religiones reprimen la sexualidad; en general: la católica, la judía, la islámica. El budismo tiene un concepto bello: el mundo nace de la unión de los dioses: Shiva (hombre) y Shacti (mujer). El sexo es una forma de acercarse a un ritual divino.

¿Qué hacer cuando a la pareja se le acaban los recursos y cae en la rutina ?
Lo mejor sería consultar a un experto, psicólogo o sexólogo, ya que con los años las parejas terminan como buenos amigos. El ecuatoriano promedio no lo hace, es difícil; los talleres de sexualidad son buenos, hay que buscar libros; ver Internet es válido, pero con cuidado.

¿La pareja ideal existe ?
No lo creo. Una relación es válida en cuanto me aporta algo a mi crecimiento, si es funcional a mi vida, a veces somos muy intolerantes (nada nos viene bien). O sufrimos mucho. El ideal no existe. Hay que llegar a un equilibrio: vivir bien con lo que tenemos y no resignarnos, pues hay gente que vive en pareja por comodidad, por el qué dirán, por dependencia emocional o económica, no porque se sienten bien.

¿Cómo concibe al amor ?
Es difícil definirlo. Es una energía que nos moviliza, que nos lleva a la acción para cuidar al otro, ver al otro, acercarnos al afecto físico, a la sexualidad. También es una energía que la vamos poniendo en diversos lugares: la familia, los hijos, un proyecto; la pareja va unida a la pasión, eso la diferencia de otro tipo de relaciones.

¿Cree que los hombres conocemos bien la geografía sexual ?
No. La desconocemos por soberbia. Durante mucho tiempo en América Latina ha faltado conocimiento. En mi país, Argentina, los hombres tienen cierta soberbia, de creer que lo saben todo, de ponerse encima de los demás.

¿La mujer ha avanzado más ?
Sí. Todo ha sido gradual y hoy vemos a la mujer, sexualmente hablando, posicionada en un lugar mejor que el del hombre; hoy ellas se permiten pensar cosas que el hombre no se permite.

¿Cuáles ?
Liberarse, disfrutar, contar sus fantasías, poner límites a algo que no le gusta.

¿Cree que el matrimonio entró en crisis ?
En todo el mundo. Lo penoso: es una crisis como de muerte; hay instituciones que te llevan a reflotar, hay una esperanza.

¿Por qué de muerte ?
Porque el diseño del cerebro humano no está preparado para relaciones de toda la vida. Nuestro cerebro genera una serie de procesos químicos que tienen una duración limitada.

¿El enamoramiento se ha reducido, antes se hablaba de siete años?
Varios estudios demuestran que el tiempo que dura el enamoramiento, la pasión, es máximo un año y medio.

¿Y el amor de pareja?
Conozco muchos estudios , de la biología evolucionista, que señalan en cuatro años y medio.

¿Y luego?
A partir de ahí hay parejas que son más hábiles y reconstruyen, con creatividad, su relación. El ciclo biológico, no cultural, de una pareja es de cinco años. En Argentina, por ejemplo, al cabo de cinco años la mitad de parejas se han separado. No estamos hechos para desear a la misma persona toda la vida, ni siquiera demasiado tiempo. Freud dijo que el deseo sexual es algo errante, no se mantiene ligado a una sola persona.

¿La infidelidad es parte de la condición humana?
No sé si la infidelidad, pero la fidelidad no lo es. Por naturaleza no somos monógamos. Buscamos la diversidad sexual, a pesar de los miedos que imponen las religiones, somos inquietos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *