Los huevos de tortuga: Entre el mito y la realidad

En esta temporada de anidación de tortugas marinas, uno de los problemas más comunes es el robo de huevos para venderlos en el mercado negro. La razón por la que la gente los consume es muy compleja, pues está ligada a viejas costumbres y creencias populares.

Nuestros ancestros y las tortugas
El uso y consumo de huevos y carne de tortuga marina datan desde la época prehispánica, cuando formaba parte de la dieta alimenticia de las culturas indígenas, quienes los aprovechaban por motivos meramente nutritivos, sin otorgarles poderes extraordinarios. Contrario a lo que ocurre ahora, su aprovechamiento era únicamente para su subsistencia, teniendo un alto sentido de conservación, capturando únicamente lo que iban a consumir.
El folclor mexicano le ha adjudicado al huevo de tortuga misteriosos (y falsos) poderes afrodisíacos, lo que ha contribuido a la disminución de las poblaciones naturales de tortugas marinas, a pesar de que el consumo de huevos de tortuga o cualquier producto o subproducto de las mismas es un delito de carácter federal.

Surge el mito
En algún momento de la historia moderna al huevo de tortuga se le comenzaron a atribuir ciertas cualidades afrodisíacas y de fertilidad, las cuales no tienen ningún fundamento científico y están muy ligadas al machismo. Aunque se desconoce a ciencia cierta el origen de esta creencia, se piensa que surgió en parte por la observación de tortugas durante el apareamiento, que puede durar entre 4 y 8 horas continuas.
A partir de ello, se cree que esta capacidad del macho para «montar» a la hembra continuamente puede obtenerse a través del consumo del huevo de tortuga, haciendo las funciones de un afrodisíaco natural, otorgándole a quien los consume la sensación de lograr más energía y virilidad, lo cual es totalmente falso, aunque sí podría ser un estímulo psicológico para aquel que lo crea firmemente.

¿Y qué hay del colesterol?
En la última década, autoridades y conservacionistas en México y otros países aseguran que el huevo de tortuga contiene altas cantidades de colesterol y que un solo huevo de tortuga contiene la misma cantidad de grasa y colesterol que 20 tacos o que 20 huevos de gallina. Considerando estos datos como ciertos y sabiendo que aquel que tiene el mal hábito de consumir huevo de tortuga ingiere hasta más de 5 por vez, podremos entender por qué dice sentir efectos extraños en su organismo. Altos niveles de colesterol incrementan el riesgo de enfermedades cardiacas y embolias.

Y ¿qué dice la ciencia?
Existen afirmaciones científicas que indican que el contenido energético y nutricional de un huevo de tortuga es 50% inferior al de gallina. Por otro lado, no existe prueba científica alguna de que los huevos de tortuga posean algún atributo afrodisíaco.
Sea cierto o no, la cuestión no es si los huevos de tortuga son saludables o no, sino que el consumo contribuye irremediablemente a su extinción. La gente que vive en la costa los consume más por costumbre que por necesidad y la gente foránea y turistas los comen simplemente por probarlos o comer algo exótico. Los consumidores afirman que, aunque los comen crudos, no se atreven a comerlos solos, debido a que su sabor y textura no son agradables al paladar, debiendo agregarles limón y picante para disfrazar su sabor, por lo que en realidad su gusto no es por el huevo en sí, sino por el limón con chile.
A fin de cuentas, y sin importar su sabor o contenido energético, debemos reflexionar que al consumir huevo de tortuga estamos contribuyendo a la desaparición de más de una especie de tortuga de la faz de la tierra. La gente que justifica su consumo argumentando que «las tortugas ponen muchos huevos» olvidan que sólo 1 de cada 1,000 tortuguitas que nacen logrará llegar hasta la vida adulta; ese huevo que se comieron pudo ser esa tortuga.
Si queremos un mundo mejor, hagamos la diferencia. No moriremos de hambre si dejamos de consumir huevos de tortuga. Al contrario, estamos contribuyendo para que el ciclo natural de las tortugas marinas se restaure. Un ciclo que nosotros hemos roto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *