LOS GUERREROS DE SHIVA Y EL BATIDO DEL OCEANO DE LECHE

«Cada doce años, India entera se estremece; los pueblos se agitan, los monasterios se vacían, de las cuevas del Himalaya descienden ermitaños desnudos sucios de cenizas, de la costa de Malabar, del cabo Comorín, del golfo de Bengala, de los montes Vindhya, del desierto del Thar convergen carros de toda clase, comitivas de monjes, grupos de indigentes, tropas de leprosos, séquitos de rajás, palanquines abarrotados de mujeres ocultas por cortinas blancas, trenes llenos de pasajeros, una muchedumbre extraordinaria ávida de santidad: los peregrinos de la Kumbh-Mela.

 

 

La Kumbha-Mela se basa en el mito hindú del batido del océano de leche. En tiempos pretéritos, los devas (dioses) y los asuras (demonios) hicieron una alianza provisional para trabajar juntos en la elaboración del amrita, el néctar de la inmortalidad, a partir del Kshīra Sagara, el océano primigenio de leche, y compartir luego este amrita.

 

 

Sin embargo, cuando apareció el dios Dhanu Antari con el kumbhá (el pote que contenía el amrita), los demonios se lo arrebataron y huyeron lejos, perseguidos por los dioses. Durante doce días y doce noches divinas (el equivalente a doce años humanos), los dioses y los demonios combatieron en el cielo por la posesión del cántaro de amrita. Durante la batalla, algunas gotas de amrita cayeron en cuatro lugares: Praiag, Hardwar, Ujjain y Nasik, motivo por el cual estas ciudades son sagradas y lugares de celebración del Kumbha-Mela.
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Las poblaciones que acogen las Kumbha-Mela son el escenario, al inicio de la manifestación, de desfiles ceremoniales que marcan la llegada oficial de los santos hombres, montados en una gran variedad de medios de transporte: elefantes, caballos, camellos, coches, palanquines y carros, a veces tirados por hombres en muestra de su devoción. Generalmente los sadhus Naga Baba (los guerreros de Shivá) son los primeros en desfilar bajo una lluvia de pétalos, y cada credo intenta superar a los demás con el esplendor de su comitiva.

 

 

El acontecimiento más importante de la Kumbha- Mela es la inmersión en el río en el momento en que sus aguas se transforman en amrita. Los hindúes creen que sumergirse completamente en el agua en este momento limpiará de todos sus pecados a ellos y a sus ascendentes en 88 generaciones. Las fechas más propicias, determinadas por cálculos astrológicos, son los llamados días de shahi shan. En estos días, los akhara (o grandes asambleas de sadhus) conducen una comitiva real (shahi) que alcanza su apogeo con el baño (snāna) en el Ganges. Los Naga Baba son los primeros en sumergirse, desnudos y por parejas, ataviados a veces solamente con un mālā (rosario de cuentas). Cuando acaban sus abluciones, los sadhus cubren sus cuerpos con ceniza. Después de bañarse las diferentes credos de sadhus, quizá con algunas escaramuzas por querer tener preferencia, los peregrinos ordinarios, que han esperado pacientemente hasta este momento, pueden acceder al agua.

 

 

Excepto la inmersión en el río, el peregrinaje a la Kumbha-Mela permite a los creyentes hindúes recibir la bendición de los sadhus, santos y otros yoguis, y hacer el darshan, la contemplación ritual que transmite la energía espiritual. Los devotos recorren así los campamentos donde se alojan los sadhus, recibiendo bendiciones y dándoles a cambio sus ofrendas.

 

 

El Kumbha-Mela es obviamente un periodo particularmente propicio para ceremonias religiosas, como por ejemplo la iniciación de miles de sadhus novicios que se estrenan así en su vida de ascetas. Para los sadhus confirmados es además la ocasión de ascender en su orden o de hacer el voto de seguir una nueva vía ascética.»

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