LOS DRUÌDAS

Los druidas: sacerdotes de los celtas

Muchas son las leyendas que se han tejido alrededor de los druidas, los sacerdotes de los antiguos pueblos celtas. Las fuentes, casi todas romanas, los presentan a la vez como adivinos, maestros y jueces. Lo cierto es que el triunfo de Roma y del cristianismo condenó su culto al olvido.

 

Sobre los druidas han corrido ríos de tinta, los tópicos abundan y pocas fuentes parecen fiables. La romanización primero y la cristianización después, barrieron del mapa las antiguas tradiciones de los celtas. Es, por lo tanto, muy fina la línea que separa la realidad del mito y la leyenda. Sin embargo, una cosa parece cierta: los druidas eran toda una autoridad en la cultura celta. Su poder no se limitaba únicamente al ámbito de la religión, sino que también abarcaba los campos jurídico, educativo, social, e incluso político. En el siglo IV a.C. Aristóteles fue el primero que menciona a los druidas para referirse al sacerdocio celta. En cambio, el primer romano que los cita es César, en el libro VI de sus Comentarios a la guerra de las Galias. Las fuentes más fiables para profundizar en el conocimiento de los druidas provienen de los textos mitológicos galeses y, sobre todo, irlandeses. Reuniendo todas las fuentes –incluso las de los autores clásicos– se pueden inferir tres categorías de druidas. La primera se refiere a los druidas propiamente dichos, aquellos que se encargaban de la religión, la justicia y la educación, y la supervisión del poder político; la segunda incluye a aquellos que se ocupaban de la poesía y los textos literarios recitados o cantados (llamados bardos en la Galia y filid en Irlanda); un tercer grupo lo componen los adivinos, en galo vates, y en irlandés, faith. A diferencia de un rey, el reclutamiento entre los druidas no fue hereditario y podía acceder al sacerdocio cualquiera que tuviese el deseo y la capacidad para hacerlo. Pero la selección era muy severa y sólo pocos alcanzaban el rango de druida. Estudiaban astronomía, cosmogonía y cosmología, teología y fisiología y, según la tradición irlandesa, historia mítica y derecho. César cuenta que los druidas estaban exentos del servicio militar, sin embargo el druida no era solamente un sacerdote, sino que también era un guerrero. Es el caso del único druida histórico del que tenemos conocimiento, Diviciaco, que fue uergobretos ( gobernante) del pueblo de los eduos. En el 63 a.C. habló ante el Senado romano ofreciendo una doble alianza contra los pueblos germánicos y para imponer la supremacía del poderoso pueblo eduo sobre el resto de la Galia.

 

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