Los días de la rebelión árabe

Durante 2011, dos acontecimientos marcaron la agenda periodística. La debacle económica de los países europeos y las revueltas en los países del norte africano. Para comprender razonablemente el primero, bastaba en gran parte seguir los contenidos de las noticias. El segundo, en cambio, requería para el lego un análisis que lo ubicara en su contexto histórico, lo que excede en mucho la urgencia de la noticia. Marcelo Cantelmi viene a reponer esa falta desde un saber especializado. Lo valioso de Una primavera en el desierto es que, además, está escrito en el aquí y ahora de los conflictos, un plus que nos involucra en el relato en un modo casi holístico de comprensión.

Un joven de 26 años derrama una lata de pintura combustible sobre su cuerpo y con un fósforo se enciende en llamas a lo bonzo para ir a caer frente al edificio del municipio de la ciudad Sidi Bouzid, en Túnez. Mohamed Bouazizi, el suicida, tenía un título universitario, pero trabajaba en la venta ambulante para subsistir. Dos horas antes, una agente municipal le había confiscado la mercadería. Otra humillación que se sumaba a las tantas padecidas bajo el régimen autocrático de Zine Abidine Ben Ali. Unas semanas después el joven moría en un hospital, pero la mecha de la “revolución árabe” ya se había encendido con su inmolación. Casi toda la constelación árabe del norte de Africa se sumó rápidamente a un proceso de levantamientos populares: el 25 de enero estalla en Egipto; el 27 de enero, en Yemen; el 14 de febrero, en Bahrein; el 17 de febrero, en Libia; el 6 de marzo, en Siria. Más allá de sus diferencias y contradicciones, el valor principal de este fenómeno, enfatiza el autor, es que lograron sortear la enorme presión del establishment de la región y de las capitales del norte del mundo que buscaban evitar que esa rebelión se profundizara y se extendiera.

La primera parte analiza los antecedentes históricos que llevaron a la masiva protesta del 25 de enero de 2011 en la Plaza Tahrir, de El Cairo. En apenas tres meses la rebelión de El Cairo se extendió al resto de las ciudades egipcias. Los rebeldes no pararon hasta lograr la caída de Hosni Mubarak, que gobernó durante 30 años llevando al mínimo los derechos civiles y al máximo la corrupción y la fortuna familiar.

Los levantamientos en Bengazi, una de las ciudades más combativas de Libia, llegaron a su punto cúlmine el 17 de febrero de 2011, cuando las fuerzas leales dispararon a mansalva contra los manifestantes. Comenzaba así una de las refriegas más sangrientas de la región. El régimen buscaba fortalecerse reprimiendo con más violencia cada día El sanguinario Muammar Khadafi, el joven revolucionario que proponía la democracia directa en su panfletario Libro verde –que en los kioskos de Buenos Aires se conseguía en combo con el manifiesto del Unabomber– se convirtió muy pronto en un déspota sin escrúpulos. Pero esta vez los rebeldes aguantaron la parada hasta lograr la caída del gobierno y la muerte del dictador.

La tercera parte del libro completa el recorrido histórico que condujo a lo que el autor considera una revolución similar en sus consecuencias sociopolíticas y culturales a la francesa de 1789. Contra los analistas más escépticos, la última oración de Cantelmi es contundente: “No hay derrota posible después de estas victorias”.

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