LOS BUENOS MODALES PROFÉTICOS

Mezquita

del Centro Cultural Islámico

«Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Rey Fahd»

Buenos Aires – Argentina

Viernes 28 de diciembre de 2012 / 15 de Safar de 1434

Traducción de la Jutba

pronunciada por el

Sheij Muhammad Al Ruwaili

 

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LOS BUENOS MODALES PROFÉTICOS

 

Alabado sea Dios, Quien nos guió, agraciándonos con la fe, y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Dios! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

 

Primera Jutba:

 

El profeta Muhammad regresó de la cueva de Hirá, luego del primer encuentro con el Ángel Gabriel, el cual le había informado sobre el comienzo de la Revelación Divina.

 

El Profeta se sentía asustado y temía por sí mismo. Él había recurrido a esa mujer inteligente, comprensiva, su esposa Jadiya, a quien al contarle la historia le informó sobre sus sentimientos: “temo por mi mismo” ella inmediatamente le contestó, con firmeza y certeza con unas palabras que preservó la historia, que demuestran su confianza en su esposo, con el cual vivía desde hacía quince años.

 

Ella recordó sus buenos modales y por eso respondió rápidamente: “No temas, Dios jamás te abandonaría porque tu honras los lazos de parentesco, ayudas al necesitado, das al pobre, eres generoso con tu huésped y te esfuerzas por las causas verdaderas”.

 

Nuestra madre Jadiya se refería a ese principio universal por el cual Dios protege a aquellos siervos que se preocupan por las necesidades y el bienestar del prójimo, a ellos Dios no los abandona, porque Dios les ha impreso esos modales sublimes. Esto evidencia el elevado carácter y comportamiento que tenía nuestro profeta Muhammad incluso antes de que le llegara la revelación.

 

Si observas esa descripción hermosa del carácter del Profeta Muhammad que hizo su esposa Jadiya, verás que el centro de ellas es el beneficio del prójimo y estar pendiente de sus necesidades; en donde el pariente recibe un trato honroso por su vínculo, el necesitado es atendido, el pobre es ayudado, el huésped es atendido generosamente y existe un compromiso con las causas justas.

 

Los buenos modales que nacen del espíritu generoso y un corazón compasivo se solidarizan con las preocupaciones de la gente, se interiorizan de sus necesidades y se les ofrece ayuda; todas estas características eran innatas a la personalidad del Profeta Muhammad antes de ser honrado con la profecía y, por eso, lo describió así Jadiya, basada en su profundo conocimiento y su fuerte relación, el conocimiento íntimo que sólo los esposos tienen uno del otro.

 

Que Dios nos guíe a través del Sagrado Corán y de las enseñanzas del Mensajero de Dios.

 

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