Los adictos a drogas comparten anomalías cerebrales con sus hermanos

Los adictos a drogas comparten anomalías cerebrales con sus hermanos

Las manchas en color rojo, azul y amarillo muestras las alteraciones en el cerebro.

Los adictos a las drogas y sus hermanos no adictos, además de ser relativamente débiles a la hora de controlar sus impulsos, comparten ciertas características cerebrales que no se encuentran en otros individuos sanos, según una investigación que se publica en Science. Estas anomalías cerebrales podrían convertirse en marcadores de una vulnerabilidad heredada a la drogadicción -aunque una que puede ser vencida-.
Los investigadores ya habían identificado diferencias cerebrales en personas adictas a drogas, pero no estaban seguros de si esas diferencias eran anteriores al uso de drogas o si resultaron de su consumo. Para resolver este problema, el equipo de Karen Ersche, de la Universidad de Cambridge (EE.UU.), han estudiado una serie de parejas de hermanos biológicos, uno adicto y otro sin historial de abuso crónico de drogas o alcohol, y han comparado los cerebros de ambos hermanos con los de otros controles sanos.

Tiempo de reacción

Primero, los investigadores pusieron a prueba todas las habilidades de los sujetos para controlar sus impulsos, una habilidad que se sabe es comprometida durante la dependencia de las drogas. Los investigadores utilizaron una prueba de «tiempo de reacción a la señal de alto», que mide lo rápido que una persona puede cambiar de una serie de instrucciones a otra.
Ambos grupos de hermanos completaron la prueba relativamente mal, comparados con los controles. A continuación, los expertos analizaron una variedad de imágenes cerebrales en busca de diferencias estructurales entre los grupos de voluntarios. Así, identificaron varias diferencias en los sistemas fronto-estratiales del cerebro, que eran compartidas por los hermanos, pero no por los controles.
Estas anomalías incluyeron una disminución en la densidad de los tractos fibrosos de sustancia blanca adyacentes a la corteza frontal inferior derecha, un incremento en el volumen de materia gris en el putamen y la amígdala, y una disminución en el volumen de materia gris en la ínsula posterior.

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