Lógica cotidiana

Es muy común que uno cometa errores de interpretación lógica en la vida cotidiana. Síganme en estos ejemplos:

    1. Supongamos que un señor se encuentra en un ascensor con dos señoritas y dice, mirando a una de ellas: «Usted es muy bonita”; la otra mujer, ¿tiene derecho a sentirse menos bonita?
    2. Si uno encuentra un cartel en un restaurante que dice: «prohibido fumar los sábados»; ¿tiene derecho uno a suponer que en todos los otros días, salvo el sábado, se puede fumar?
    3. Último ejemplo, pero siempre con la misma idea. Si en un colegio, un maestro dice: «los lunes hay prueba», ¿significa esto que ningún otro día hay prueba?

Si uno analiza los tres casos, deduce que la otra mujer no es tan bonita. Y hace eso porque la afirmación «usted es muy bonita», cuando hay otra mujer en la habitación, induce (equivocadamente) a pensar que la otra no lo es. Pero la afirmación tiene como única destinataria a la primera mujer, y nada se dice de la segunda.
De la misma forma, el hecho de que en el cartel se diga que está «prohibido fumar los sábados», no dice que está permitido los lunes. Ni los martes. Sólo dice que no se puede fumar los sábados. Cualquier otra conclusión a partir de esa frase es incorrecta.
Y, por último, si el profesor dice que «los lunes hay prueba», es obvio que no dice que se va a abstener de examinar a los alumnos cualquier otro día.
Son sólo errores de lógica, inducidos por las costumbres al hablar.

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