Lo que los ingleses le dieron a Montevideo

La ocupación inglesa de Montevideo propició cambios culturales como la libertad de culto y de pensamiento, que fueron determinantes para el sentimiento autonomista posterior.
En forma muy tardía el Reino de España reconoció la importancia de los territorios de nuestras latitudes y recién en 1776, se creó por Real Cédula el Virreinato del Río de la Plata. Ese tardío reconocimiento sobre la importancia geopolítica y económica de estos territorios determinará que los mismos -al producirse el período independentista- no tengan la misma cohesión que los de México o de Perú y esto fue determinante en los acontecimientos posteriores. El virreinato del Río de la Plata “Compuesto de territorios separados por una geografía hostil, enormes distancias o agudas rivalidades económicas se reveló incapaz de sostener un proceso revolucionario común y de resistir la influencia balcanizante del extranjero”1. La fundación de la ciudad de Montevideo en 1726 y la importancia de su puerto en las épocas colonial e independentista, siempre fueron motivo de reconocimiento por los diferentes actores españoles, portugueses, ingleses y franceses que asignaron a esa ciudad-puerto un importante rol geopolítico. Los portugueses fueron los primeros que comprendieron la importancia estratégica y las facilidades portuarias de la Bahía de Montevideo. La respuesta de la Corona española fue la fundación de la ciudad de Montevideo. Son numerosos los testimonios de los siglos XVIII y XIX que se refieren a la importancia de Montevideo. La Memoria del virrey Juan José Vértiz en 1784, dice “Es la Plaza de Montevideo el único antemural de las Provincias del Perú por la parte Norte, y su pérdida traería un trastorno general, porque sería un anuncio muy fatal para todo el reino, no pudiéndose conservar Maldonado, ni otra parte de las orillas del río, ni del mar en la otra banda, por quedar cortada la correspondencia directa con Europa, y con precisión de haberse de hacer por el tardo rodeo del Brasil, o por el reino de Chile, y Cabo de Hornos; pues dueños los enemigos de Montevideo, lo serán también de los canales del Norte y Sud, el despacho de los correos marítimos, si no será del todo imposible, por lo menos correrían evidente riesgo de ser tomados. Nuestro comercio se arruinaría, y el considerable producto de nuestras minas pasaría a manos extranjeras, cuya industria descubriría el tesoro que está escondido entre nosotros por inacción o poca pericia”2. El significado comercial y militar de la Bahía de Montevideo durante los siglos XVIII y XIX motivó las desavenencias con Buenos Aires, capital del Virreinato que procuró evitar que Montevideo cobrara mayor importancia y jerarquía “creando así la animadversión que con el andar del tiempo iba a encender, con la tea del localismo, el sentimiento de una nueva nacionalidad”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *