Lo dicho y lo no dicho en las palabras del poder

La Unión de Naciones Suramericanas –Unasur– es un organismo regional que se forjó en 2008 con la intención de construir una identidad y ciudadanía suramericanas, así como un espacio común integrado. Su discurso, de naturaleza colectiva, nace necesariamente de instancias de debate y negociación y, por ende, manifiesta la tensión entre una aparente homogeneidad institucional y la multiplicidad política e ideológica de los mandatarios que la componen.

Si bien los textos de producción colectiva cristalizan los consensos obtenidos a lo largo de un proceso, muchas veces extenso y complejo, existen ciertas huellas lingüísticas que emergen en la superficie discursiva y permiten evidenciar los conflictos y controversias. Desde esta perspectiva, el grupo de investigación dirigido por Elvira Narvaja de Arnoux, en el marco del proyecto “Políticas del lenguaje: prácticas y representaciones en torno a la integración social, nacional y regional” –con sede en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires–, se encarga de analizar e interpretar esos “modos de decir” y abre, así, un espacio novedoso de reflexión sobre el tema. En tal sentido, la investigación muestra cómo los textos construyen una identidad, exponen el disenso y, asimismo, aluden a sus condiciones de producción.

Una de las obras bibliográficas más recientes del grupo es Unasur y sus discursos. Integración regional, amenaza externa, Malvinas (Biblos) que, desde el Análisis del Discurso, indaga diferentes materiales –políticos, institucionales y periodísticos– y traza un recorrido diverso a través de los discursos que se suscitan en torno a la integración regional.

La formación académica de los autores permite dar cuenta del espíritu interdisciplinar que subyace al libro. La dirección de las investigaciones y la elaboración del texto estuvieron a cargo de Elvira Narvaja de Arnoux, quien dirige la maestría de Análisis del Discurso en la UBA y es responsable de la sede argentina de la Cátedra Unesco en Lectura y Escritura. Por otra parte, el equipo de autores se conforma por Juan Eduardo Bonnin, doctor en Lingüística (UBA) e investigador del Conicet; Julia de Diego, licenciada en Comunicación Social (UNLP) y becaria del Conicet, y Florencia Magnanego, licenciada en Letras y en Ciencia Política (UBA) y también becaria de Conicet.

El conjunto de los capítulos de la obra aborda cuestiones muy variadas sobre las dinámicas de la integración regional. Uno de los aspectos centrales lo constituye el análisis sobre los mecanismos discursivos desplegados por ciertos documentos de Unasur –actas, declaraciones, protocolos y tratados– para exponer la conflictividad. Los autores logran poner en evidencia las complejidades y la opacidad de los documentos –que a veces pueden pasar inadvertidas– y demuestran que la interrelación entre las naciones “no sólo supone más cooperación, sino que revela intereses divergentes y activa una serie de disputas”. Es así que las discrepancias no quedan vedadas, sino que se manifiestan en la superficie de los documentos, como rasgos constitutivos del discurso.

Otro punto importante de la investigación es la reunión de Unasur que los presidentes mantuvieron en Bariloche en 2009. Convocada para abordar el tema de la instalación de bases norteamericanas en Colombia, se trató de un espacio de debate acerca de la trascendencia y el futuro de la integración regional.

Por un lado, resulta revelador descubrir cómo los discursos allí pronunciados exponen las distintas posiciones respecto de la intervención externa y de qué maneras se activaron tanto el gesto solidario respecto de los legítimos derechos de la Argentina en Malvinas como el repudio a la ocupación inglesa. Del análisis se desprende que la alusión a Malvinas “si bien atenúa la conflictividad en relación con el tema de las bases norteamericanas en Colombia, activa la memoria histórica de la ocupación de una zona suramericana”.

Por otro lado, la investigación exhibe las diferentes formas de enunciación política y profesional elegida por los presidentes, y cómo algunos de ellos hacen un uso estratégico de las emociones –el caso más representativo, sin dudas, es el de Evo Morales–. Además, se suma un valioso análisis contrastante entre el documento producido en Bariloche y la carta abierta de las FARC. Los autores muestran que, en Unasur, cada punto de vista en conflicto se presenta armónicamente vinculado con los demás, mientras que el discurso de las FARC plantea una voz única, que genera la ilusión de una homogeneidad ideológica.

Finalmente, la obra propone una reflexión acerca de las distintas perspectivas adoptadas por la prensa en torno a Unasur, que van de desestimar las posibilidades del proyecto suramericano a valorizarlo estratégicamente –entre otras posturas–.

Sin duda, Unasur y sus discursos puede considerarse como un libro de intervención de coyuntura, en la medida en que pretende contribuir al debate de los ciudadanos sobre la integración regional. De hecho, se dirige a un público amplio, con interés en el análisis político, aunque no necesariamente con conocimientos específicos sobre lingüística. Incluso, el aparato de definiciones, explicaciones, texto introductorio y citas permite que sea objeto de lectura por un destinatario no experto.

En suma, la obra logra demostrar que las investigaciones, cuando nacen de la necesidad de interpretar el contexto sociopolítico cercano, se vuelven significativas e imprescindibles.

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