LIBRO DE LOS MUERTOS DEL REAL ESCRIBA ANI

Ante la próxima aparición de esta nueva obra de Juan Martín Carpio, autor también de El Libro Secreto de los Médicos, Cuentos de los Genios del Nilo o Los Siete Pasos de Osiris, adelantamos en exclusiva para los lectores de Esfinge un extracto de este libro, el que corresponde a su introducción y significado.

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

Se denomina Libro de los Muertos, aunque de forma impropia, al conjunto de Textos, procedentes de diversas épocas, encontrados grabados en el interior de las pirámides, corredores funerarios, en el interior de los sarcófagos o inscritos sobre papiros colocados junto a la momia.

Su nombre original podría ser traducido por «Libro de la salida del alma a la luz del día», o incluso «… a la luz de Ra».

Es un conjunto, aparentemente heterogéneo, de recitados o fórmulas, que habitualmente se consideran parte de rituales, representaciones dramáticas en algunos casos, y cuyo objeto, comúnmente admitido, se dice ser el garantizar la resurrección en el más allá, evitando los peligros que acechan el camino hacia el otro mundo.

No todas las inscripciones ni papiros recogen el conjunto de las recitaciones hoy día conocidas, que se elevan a alrededor de unas 200. Las traducciones modernas, en algunos casos, han intentado reconstruir un Libro de los Muertos «ideal» partiendo de las diferentes fuentes.

En la presente versión se ha escogido el más conocido, el llamado Papiro de Ani, del que más adelante daremos cuenta detallada, prefiriendo así trabajar sobre una unidad completa y real, más bien que sobre una unidad imaginada, sobre todo desde el punto de vista del análisis simbólico.

Fuentes fundamentales del libro de los muertos:

– Los Textos de las Pirámides, jeroglíficos inscritos en el interior de las mismas, siendo los más antiguos los pertenecientes a la dinastía V, en la pirámide del faraón Unas. Se encuentran también en otras pirámides que se extienden hasta la dinastía VIII, todas ellas en Sakkara.

– En las tumbas de Teti, Pepi I, Merenra, Pepi II y Aba, además de las esposas reales de Pepi II, Neit, Apuit y Udjebten.

– Los Textos de los Sarcófagos, que aparecen a partir de la gran crisis del Primer Periodo Intermedio y se desarrollan a lo largo del Reino Medio, especialmente entre los nobles.

– Los Libros de los Muertos, recopilaciones a las que se añaden nuevos capítulos que aparecen y se difunden especialmente durante el Imperio Nuevo, pudiendo prácticamente estar en las manos de cualquiera que pudiese pagarse una copia.

De estos últimos existen además varias versiones reconocidas; el Papiro de Ani forma parte del grupo perteneciente a la llamada versión Tebana, donde los capítulos no tienen un orden canónico o fijo como ocurre posteriormente en la versión Saíta, en uso desde la dinastía XXVI hasta la época tolemaica. Por consiguiente, el orden de las recitaciones en este papiro posee un designio particular.

DESCRIPCIÓN

El texto, probablemente datable alrededor del 1250 a.C., está inscrito sobre seis secciones o trozos cuyas medidas van desde 1.5 metros hasta cerca de 8 metros en otras, siendo la longitud total de 23.6 metros. El papiro fue hecho mediante la adición de tres capas sucesivas de hojas de la planta.

Fue adquirido en Tebas por el Museo Británico en el año 1888, poseyendo actualmente dentro del catálogo de dicho museo el número 10470. Wallis Budge, quien publicó en 1895 una traducción con transliteración de los jeroglíficos y comentarios descriptivos de las imágenes, comenta acerca del mismo su inusual belleza y la calidad de las viñetas que lo acompañan.

Se señalan a propósito, ciertas peculiaridades de la ortografía que no son encontradas en otros papiros de la época, punto sobre el que volveremos más adelante. Existen peculiaridades personales en la forma de ejecutar los jeroglíficos que han permitido detectar las manos de tres distintos escribas, sin embargo el trabajo pertenece claramente a una misma escuela: la cofradía de Deir-El-Medineh.

Se podría hablar incluso de un canon específico en cierta época, desarrollado por la escuela simbólica de esta cofradía. Las viñetas que se esparcen a lo largo de ciertos papiros y sarcófagos siguen ciertos modelos con tal parecido que a veces asemejan fotocopias.

EL PERSONAJE

La personalidad del dueño del papiro, Ani, no nos es completamente desconocida: sus títulos completos, tal como aparecen en el texto, son los de «Escriba real verdadero, escriba y administrador de las ofrendas divinas de todos los dioses» y «Gobernador del Granero de los Señores de Abydos, escriba de las ofrendas divinas de los Señores de Tebas», «amado del Señor del Norte y del Sur».

Su esposa, Tutu, era «Señora de la Casa de las Adoratrices o Cantantes de Amón», y se la ve en las viñetas portando siempre el sistro y el collar menta, instrumentos emblemáticos de su oficio.

Quizá no todo el papiro fue hecho expresamente para él, pero al menos una gran parte sí, teniendo en cuenta que las viñetas parecen haber sido dibujadas antes que el texto, y que en muchas de ellas las figuras representan caracteres físicos definidos, el de Ani y su esposa Tutu.

Nos encontramos ante dos dignatarios importantes relacionados con la poderosa fraternidad de Amón. Ani, un escriba real verdadero, es decir practicante, y no meramente un título simbólico, probablemente perteneciente a generaciones de antecesores ligados a cargos similares, buen conocedor de su oficio, unido en matrimonio a una sacerdotisa del culto de Amón, cuando mandó hacer su copia del Libro conocía bien los detalles y supo escoger a los artistas, participando él mismo en su ejecución.

LAS IMÁGENES

Como iremos detallando a lo largo de la traducción, las peculiaridades de ortografía que se encuentran en el texto no son siempre, como se suele decir, errores del copista, sino que obedecen a intenciones bien definidas. Todo un juego de sutilezas corre a lo largo de sus líneas, a veces ligeros cambios en alguno de los signos, en combinación con juegos en los sonidos de las palabras, tejen un velo de complicidades sobre el significado de los versos.

Las imágenes no son escogidas a capricho, sino que, como se apuntaba anteriormente, obedecen a un código, son un lenguaje en sí mismo, habilidosamente situado en un orden especial por los maestros artesanos de Deir-el-Medineh. La mera descripción simbólica de algunas de ellas se hace más compleja y larga que el propio texto. Se han colocado las imágenes y luego se ha seleccionado el texto.

El escriba Ani tenía un plan en mente, su selección obedecía a una intención. Repeticiones de texto como el capítulo XVIII, responden a una necesidad simbólica. Los egiptólogos suelen achacarlo a un error. Evidentemente se echa de ver que nunca intentaron hacer una copia del texto a mano. Las dificultades y el tiempo consumido hubieran sido suficientes para que cualquiera se diese cuenta del error y no prosiguiese hasta el final. Las omisiones del texto, como parte del capítulo XVII, son debidas simplemente a que lo que falta no posee ya correspondencia con el juego de imágenes elegidas, o no añaden nada al conjunto simbólico de esta pieza total que es el Papiro de Ani.

SU ORIGEN

El origen del Libro de los Muertos se sospecha aún más remoto que los Textos de las Pirámides, algunas fórmulas se retrotraen o dicen haber sido descubiertas durante la II dinastía. Aunque claro está que se acusa a los antiguos egipcios de querer dar importancia a los textos usando ese artificio. La costumbre del siglo XX es la contraria, y no hace ni cien años se afirmaba rotundamente, con todas las pruebas científicas en la mano, que el sánscrito tenía su origen en el griego, y que los Vedas eran traducciones distorsionadas de la Biblia, al mismo tiempo que se decía que el lenguaje más antiguo del mundo era el hebreo porque se hablaba en el Paraíso. Hoy todas esas afirmaciones de peso se han vuelto cañas en contra de los historiadores.

En todo caso, esta colección de textos fue atribuida al mismo Thoth, pero si tenemos en cuenta que Thoth es un concepto que representa la Sabiduría y a todo un colectivo, el de los escribas y los rectores de las Casas de la Vida, tendremos que asignar su origen y transmisión a una corporación de sabios, que se mantuvo a través de toda la historia de Egipto, quienes instituyeron las bases fundamentales de la sociedad egipcia y sus sistemas de educación, selección, escritura y conocimientos, y cuyo origen se pierde en el más remoto pasado.

¿UN LIBRO FUNERARIO?

El Libro de los Muertos no sufrió como se suele decir un proceso de democratización, sino más bien un proceso de decadencia. Como en otras civilizaciones, durante un largo periodo de tiempo sus fórmulas quizá sólo se transmitieron oralmente, o si fueron escritas se preservaron fuera del alcance de los curiosos. En todo caso, cuando aparecen por primera vez inscritas en los muros de las pirámides, ya poseían una gran complejidad y un completo sistema de expresión, lo que implica una larga evolución previa.

El principal argumento del Libro de los Muertos es de tipo místico, relacionado con los procesos iniciáticos, como demostraremos más adelante, mientras que otros son himnos religiosos o partes de representaciones litúrgicas, quizá origen en el tiempo, tras su traspaso a los Misterios griegos, como en otras muchas cosas y tal como ellos mismos afirmaron, del Teatro Mistérico.

Indudablemente la relación simbólica entre la muerte iniciática y la muerte física, llevó a que poco a poco, especialmente en la Época Baja, se utilizara frecuentemente como libro funerario, pero ése no fue su origen ni su propósito primero.

Cabría preguntarse si detrás de ese ocultamiento se encerraba algún tipo de egoísmo de elite. Olvidamos que incluso hoy en día ir a la Universidad requiere condiciones y exámenes previos, y que todos los Estados guardan sus secretos militares o tecnológicos por el perjuicio que ello pudiera provocar. Hoy se difunde en Internet desde cómo usar medicamentos para cometer un suicidio, conocimiento que lógicamente también se podría usar para «suicidar» a otro, hasta cómo hacer bombas caseras. El conocimiento, cuando es bien adquirido y en el momento adecuado, da libertad, cuando se indigesta se vuelve peligroso.

Los textos del Libro de la Salida del Alma a la luz del Día, eran pues en su origen textos místicos y religiosos y no de tipo funerario como se pretende. Contra el argumento de que fueron hallados en tumbas, hay que contestar justamente lo contrario: que no fueron hallados en la mayoría de las tumbas, y que durante un largo periodo fueron desconocidos por la mayoría. Hay que recordar además que dado lo perecedero del resto de las construcciones, sólo nos quedan las ruinas de los templos y tumbas, ¿pero qué hay acerca de los archivos reales y de las Casas de la Vida?, por no mencionar las mismas escuelas mistéricas.

Cualquiera que viva o haya estado en El Cairo podrá constatar que la mayoría de los conductores llevan al lado del volante de sus coches una copia del Corán, sin que por ello nadie crea que es un manual para conducir. En muchas tumbas cristianas aparecen grabados pasajes de la Biblia, y hasta hace no mucho se acostumbraba a enterrar a la gente con una copia de los Evangelios entre sus manos, como a veces se hace todavía, y tal como puede verse también en cualquier catedral, en las representaciones de nobles y obispos enterrados. Y sin embargo nadie podría afirmar que la Biblia se trate de un libro funerario.

¿UN MANUAL PARA RESUCITAR?

El Libro de los Muertos no fue previsto como un mecanismo de ayuda para resucitar; si así fuese, sus fórmulas deberían contener un sentido más claro y «legible» para el muerto común, al que sin embargo se le suponen, de acuerdo al propio texto, unos conocimientos y experiencias secretas, que son las que le hacen ser digno de ser acompañado por el «prontuario», que en realidad simplemente conmemora sus logros espirituales durante la vida y sus esperanzas en el más allá.

Se llega a decir que son como recordatorios para el difunto para que así pudiera pasar el juicio y ser resurrecto, llegándose de esa manera a absurdos bastante curiosos: ¿cómo se supone que el muerto debía hacer para moverse, buscar el papiro y leerlo, si todavía no había resucitado ni adquirido los poderes para moverse libremente, incluso de forma «fantasmal»?

Dicho esto, hay que clarificar: sí, fue usado para renacer en el más allá, pero en el sentido de ser iniciado a una nueva vida, y sólo en tiempos posteriores, cuando se divulgó, se le dio un sentido más relacionado con la muerte física y la resurrección en el Amenti. Pero eso pertenece a las derivaciones finales de este texto, y no al propósito primero. 

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