lenguas elamo-dravídicas

Las lenguas elamo-dravídicas son una familia hipotética de lenguas que incluiría las lenguas dravídicas de la India y Pakistán, además del elamita, lengua muerta hablada en el antiguo Imperio elamita, en el actual sudoeste de Irán. El lingüista David McAlpin ha sido el principal defensor de la hipótesis elamo-drávida. Además del elamita y de las lenguas drávidas, algunos especulan con la pertenencia a este grupo de la lengua o lenguas habladas en la antigua civilización del Indo, también conocida como civilización de Harappa.

David McAlpin (1975) ha identificado varias similitudes entre el elamita y las lenguas drávidas. De acuerdo a McAlpin, aproximadamente 20% del vocabulario son cognados, y un 12% más probablemente también lo sea. El elamita y las lenguas drávidas poseen pronombres personales de segunda persona y declinaciones paralelas. Tienen derivativos idénticos, sustantivos abstractos y la misma estructura «raíz verbal + marcados de tiempo + terminación de persona». Ambos tienen dos tiempos positivos, un «pretérito» y un «no-pretérito».

La hipótesis elamo-drávidas se basa en diversas otras evidencias. Parece que la agricultura se desarrolló en Oriente Próximo y se extendió más tarde al valle del Indo, sugiriendo que los agricultores elamitas habrían llevado la agricultura al valle del Indo. Más tarde, evidencias de un extenso comercio entre el Elam y la civilización del Indo sugieren lazos permanentes entre las dos regiones. Proponentes de la hipótesis han destacado similitudes entre la escritura de Harappa, que no ha sido descifrada todavía, y la escritura elamita.

La desigual distribución de las lenguas dravídicas vivas, concentradas principalmente al sur de la India pero con enclaves aislados en Pakistán y el nordeste de la India, sugieren una distribución original mucho más amplia de las lenguas drávidas. Una llegada más tardía de las lenguas indoeuropeas de la India y Pakistán a los valles del Indo y del Ganges explicaría la permanencia de bolsas de hablantes de lenguas drávidas en áreas marginales montañosas. Una serie de préstamos léxicos delidioma sánscrito en lenguas drávidas (por ejemplo, phalam: ‘fruta madura’, mulcham o mukham: ‘boca’, y khala: suelo para latrilla) indican un estrecho contacto de ambas lenguas. Las consonantes retroflejas que existen en sánscrito y drávida, pero no eniranio ni en las lenguas europeas, podría indicar un sustrato drávido para el sánscrito.

Algunos de los estudiosos de la escritura de Harappa, incluyendo a Asko Parpola y Walter A. Fairservis Jr. defienden que los habitantes de la cultura del Indo hablaban lenguas drávidas, mientras que otros, como S. R. Rao defienden que la escritura del Harappa oculta una lengua indoeuropea similar al sánscrito.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *