Lectura de la semana, por el seminarista Alan Kuchler de la Comunid

 

Parashá Emor
Génesis | Éxodo | Levítico | Números | Deuteronomio
“La espada más filosa”

“..En aquel tiempo salió el hijo de una mujer Israelí, y era él hijo de un hombre egipcio que vivía dentro del pueblo, y riñó con un hijo de una mujer israelí y un hombre israelí. Y profirió el hijo de la mujer israelí el Nombre y maldijo, y lo trajeron a Moshé, y el nombre de su madre era Shlomit hija de Dibri de la Tribu de Dan…”


Al final de nuestra Parasha aparece el 2do gran relato del libro de Vaikra. Para muchos una historia fuerte, sin embargo siempre que aparece un relato en medio de un grupo de leyes es porque la Tora trata de enseñarnos cosas mucho más profundas de lo que podríamos entender simplemente enumerando mitzvot. Es por esto que debemos prestar especial atención a algunas palabras.

En primer lugar la palabra Vaikob, que traduje como “profirió”. Lo cierto es que la palabra vaikob tiene varios significados, pero su raíz se relaciona a agujerear, a romper y dejar un agujero o rotura en algo que antes se encontraba entero. En este caso la palabra está para demarcar que el joven lastimó o rompió esa tela invisible que distingue lo corriente de lo santo al utilizar el Nombre de D´s para maldecir.

Lo segundo a tener en cuenta es el nombre de la Madre el cual lo podemos analizar así:
Shlomit: que proviene de la palabra Shalom. 
Bat Divri: hija de Dvar, que significa palabra
Le Mate: si bien es tribu, la palabra mate podría ser traducida como estandarte o báculo
Dan: proviene de la palabra Justicia, Din.
Así las cosas el nombre de esta mujer, madre de aquel que utilizó la palabra para herir y lastimar, es Paz hija de la Palabra que proviene del estandarte de la Justicia. No son muchas las mujeres nombradas con nombre y apellido en la Tora, de hecho esta es la única. Es que su nombre es exactamente lo opuesto a la acción de su hijo. Mientras él utiliza el habla para herir, la madre representa la siguiente idea: “LA PAZ SE EXTRAE DE LAS PALABRAS QUE CARGAN EL ESTANDARTE DE LA PAZ”.

Nuestra parasha se llama EMOR (decile), porque más allá de aquello que es puro o impuro, santo o no santo, son nuestras palabras las que nos permiten construir mundos de paz o destruirlos. Es la palabra que decimos la que tiene capacidad de herir más profundamente que la espada más filosa, pero también la capacidad de traer la tan ansiada paz.

Que sea entonces la palabra de nuestras bocas el camino a la construcción de un mundo mejor.

Shabat Shalom
Sem. Alan Kuchler

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *