Las ventanas de la mente


Las ventanas de la mente Martinez-Conde, S. y Macknik, Stephen L.


Considerados antaño meros tics nerviosos, ciertos movimientos inconscientes de los ojos son en buena medida responsables de nuestra capacidad de ver. Estos movimientos minúsculos podrían incluso revelar pensamientos subliminales.

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Mientras lee esta página, sus ojos se mueven rápidamente de izquierda a derecha en pequeños saltos, puestas en su foco una palabra tras otra. Cuando usted observa el rostro de una persona, sus ojos van, también, de aquí para allá, descansando momentáneamente en un ojo, el otro ojo, la nariz, la boca y otras facciones. Con un poco de introspección, usted puede detectar esa flexión frecuente de los músculos de sus ojos mientras inspecciona una página, rostro o escena.
Pero estos movimientos amplios y voluntarios de los ojos, movimientos sacádicos, constituyen sólo una parte pequeña del ejercicio diario que realizan los músculos oculares. Sus ojos nunca dejan de moverse, ni siquiera cuando parecen fijos en la nariz de una persona o en un velero que navega por el horizonte. Cuando los ojos se fijan en algo, lo que hacen durante el 80 por ciento del tiempo que permanecemos despiertos, siguen en realidad saltando y tremolando imperceptiblemente. Y lo hacen de una manera que resulta crítica para la visión. Si usted pudiese detener tales movimientos minúsculos cuando fija la mirada, desaparecerían de su vista las escenas estáticas.

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