LAS RUTINAS DEL BEBE

Para poder dormirse solito, el bebé necesita un ritual que le relaje y le dé seguridad. Como los adultos, el niño tiene que desconectar de la actividad del día. Te contamos cómo establecer unas rutinas de sueño.
El sueño del bebé debe ir precedido de unos momentos de sosiego y afectividad, que sirvan de transición entre la vigilia y el descanso. Antes de acostarle en su cunita, conviene realizar con él una actividad relajante y cariñosa (darle un baño, mimos, un masaje…) que le ayude a desconectar de la actividad del día. Es importante ser constante y hacer siempre lo mismo para no confundirle. La rutina le permite anticipar lo que va a ocurrir después (toca dormir) y le aporta una seguridad que es fundamental para que concilie el sueño solo y no nos reclame a media noche.

El bebé tiene que adquirir buenas rutinasLa finalidad del ritual no es lograr que el bebé se duerma, sino prepararle para el sueño.
Podemos abrazarle y acunarle cuanto queramos, pero no para dormirle, sino solo para tranquilizarle.
Un recién nacido no puede «malacostumbrarse» a los brazos, pero a partir de los tres o cuatro meses sí existe el riesgo de que asocie el sueño a determinadas circunstancias (brazos, pecho, balanceo…) y luego no sepa dormirse de otra forma.
Por ello, conviene salir de la habitación antes de que el peque se duerma, aunque proteste un poco, dejándole con un objeto de consuelo.

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