Las razones del corazón

Tajer es Jefe de Cardiología del Hospital El Cruce, del Instituto A. Fleming, dirige la Revista Argentina de Cardiología y es autor de Evidencias, narrativa, redes sociales y desencuentro médico paciente y de El corazón enfermo. Puentes entre las emociones y el infarto (Libros del Zorzal).

¿Se puede rehumanizar la relación médico-paciente?

La crisis en esta relación afecta a los pacientes, que no se sienten contenidos y apoyados para enfrentar los complejos desafíos de la enfermedad, como a los profesionales que no pueden valorizar su tarea ante los ojos de la comunidad y los propios, con consecuencias graves como el burn-out . Mejorar el vínculo requiere al menos dos debates. El primero, ausente por ahora, es la reflexión comunitaria sobre qué medicina y médicos queremos. El segundo es cómo aportar a la formación médica en el pregrado, en las residencias y en instituciones un entrenamiento comprometido y reflexivo. Existen programas de humanística, y recientemente se ha difundido la llamada medicina narrativa, con una dinámica de talleres semanales en los que se trabaja con historias de pacientes, familiares y médicos, entrenando “habilidades narrativas”, y enriqueciendo la comunicación empática y cálida.

¿Qué vínculos hay entre las emociones y el infarto?

Es conocida la asociación entre emociones negativas y el infarto: desde terremotos, guerras, crisis socioeconómicas, derrota en el fútbol, pérdidas familiares o laborales, hasta aspectos más íntimos y personales. Las emociones son programas corporales específicos. Muchas vivencias negativas se traducen en nuestra “biología” con mecanismos que favorecen el infarto: frente a una situación vergonzosa o de enojo las arterias coronarias se reducen, la exposición pública aumenta la tendencia de las plaquetas a formar coágulos, otras generan estados inflamatorios. Una tarea central de cardiólogos y psicoterapeutas es abrir la dimensión de la relación médico paciente a reconocer estos estados y colaborar en su elaboración.

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