LAS PIRÀMIDES MÀS ANTIGUAS

Los secretos de Saqqara: las pirámides más antiguas

La necrópolis real de Menfis vio cómo las antiguas mastabas levantadas por la dinastía I se convertían en pirámides por obra del faraón Djoser y su arquitecto Imhotep.

 

Saqqara, cerca de Menfis, acoge las más antiguas pirámides que se conservan del Egipto faraónico. Siguiendo sus huellas, como también las de otros monumentos funerarios no menos interesantes localizados en la zona, pueden revivirse dos milenios de historia egipcia en los que Saqqara fue una de las necrópolis preferidas por los faraones y la élite gobernante. Entre los monumentos más antiguos se cuentan algunas mastabas de barro pertenecientes a la I dinastía faraónica, en torno al año 3100 a.C. Los arqueólogos han discutido mucho sobre la naturaleza de estas tumbas, aunque parece que debían pertenecer a altos funcionarios o príncipes, mientras que los primeros sepulcros reales se localizarían en el Alto Egipto, cerca de Abydos. Las primeras tumbas reales de Saqqara corresponden a la II dinastía. Es a partir de la III dinastía cuando estos sepulcros toman la forma de pirámide de piedra. La más antigua es la pirámide escalonada de Djoser, que alcanza los 60 metros de altura, del mismo tipo que la de su sucesor Sejemjet. En ambas se han descubierto preciosos sarcófagos. Otras pirámides de épocas posteriores son la de Unas, de la V dinastía, en la que se han localizado las más antiguas inscripciones de los Textos de las pirámides, y las de diversos monarcas de la VI dinastía, como Teti, Merenre y Pepi II. Además de las sepulturas reales, se han descubierto un gran número de tumbas perteneciente a príncipes y altos funcionarios, que con el paso del tiempo se hacieron cada vez más lujosas y refinadas.
Finalizado el Imperio Antiguo, fue sólo bajo el Imperio Nuevo cuando Saqqara volvió a descollar en la arquitectura funeraria, ahora con tumbas excavadas en la roca. Uno de los ejemplos más conocidos es la tumba de Maia, nodriza de Tutankhamón. Saqqara constituye, pues, uno de los más ricos yacimientos arqueológicos del antiguo Egipto, y sin duda todavía no ha terminado de ofrecernos sorpresas.

 

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