Las parejas y las reglas frente a la Web

El avance de los medios sociales ha creado una nueva causa de fricción para las parejas: ¿qué está permitido compartir con el mundo? Si una mitad de una pareja no tiene interés en publicar los detalles de una cena malograda o de un fin de semana romántico, los anuncios en Facebook o los tweets pueden generar irritación, incomodidad, mala comunicación y egos lastimados.

Hay quienes insisten en que sus parejas obtengan su aprobación antes de subir comentarios y fotos que los o las incluyan. Las parejas también están discutiendo las reglas ya en la primera salida.

«Hay una negociación estándar que tiene lugar en montones de relaciones, pero ahora hay muchos públicos mirando», dijo Lee Rainie, directora del Proyecto Internet y la Vida Estadounidense del Pew Research Center, que analiza la tecnología y el comportamiento humano. «Habrá momentos incómodos, más aún si la negociación se desarrolla en público».

Rebecca Gray, estudiante de doctorado en Michigan State en East Lansing, vive con su novio Ernest Whiting. En mayo pasado, Whiting le sacó una foto con la cara cubierta de una máscara de belleza de barro volcánico.

En agosto, Gray recibió una notificación de Facebook avisándole que había sido etiquetada en una foto. Whiting había recuperado la foto de la computadora de ella y la había subido a su propia cuenta.

«Me quedé con la boca abierta», dijo ella. Le exigió que la bajara. «Aparecía en mi bandeja de entrada», dijo Gray. «La gente la veía y decía: `¿Qué es esto? Es graciosísimo’». Ella entró en la cuenta de él y eliminó la foto. «Le dije: `Perdiste el privilegio de usar mi computadora. ¿Qué se te pasó por la cabeza?’» recuerda que le dijo. Whiting respondió que simplemente le había parecido divertido.

«Supongo que si lo hubiera pensado dentro de su contexto, no lo habría hecho», dijo él. Es poco probable que vuelva a hacerlo. «Ella me exigió aprobación de fotos y le dije que sí», agregó tímidamente.

Sin embargo, aun parejas muy inmersas en los medios sociales se ven en figurillas con la nueva etiqueta. Nozlee Samadzadeh y Jarrett Moran son presencias sociales online activas desde hace años. En 2009, abrieron una cuenta en Tumblr llamada Needs More Salt para subir comentarios relacionados con su cocina. La pareja acordó revisar sus respectivos comentarios antes de subirlos. Recientemente, Samadzadeh dijo que estuvo a punto de subir un comentario expresando enojo por tener que preparar la cena porque Moran volvió tarde a casa. Moran no sabía que él supuestamente debía cocinar y le pidió que reescribiera el mensaje. «No quiero que me deje mal parado», dijo él.

La mayoría de las veces, en las parejas uno está más entusiasmado por compartir que el otro. Hace dos años, Jenny Luu, cosmetóloga en Washington D.C., dijo que le pidió a su marido, Jason Hamacher, músico y fotógrafo, que dejara de subir material a Facebook, cuando estaba de viaje por trabajo. (No quería que gente extraña supiera que estaba sola en su casa.) Dos meses atrás, Luu se enfureció cuando su marido hizo referencia en Facebook a las reparaciones en el techo de su casa de 100 años. A Luu le preocupaba que sus amigos pensaran que se estaban mandando la parte. «No quiero que piensen que tenemos tanto dinero», dijo Luu.

Para algunos cónyuges, la mejor defensa es la ignorancia. George Stephanopoulos, ex colaborador de la Casa Blanca de Clinton que ahora conduce «Good Morning America», un programa de TV, dijo que en una fiesta de ABC News en enero lo llamaron el «animador más ansioso por los tweets de su esposa».

Está casado con la actriz Alexandra Wentworth, que tiene más de 42.000 seguidores en Twitter. «En realidad, tengo una regla muy simple», dijo Stephanopoulos riéndose. «No preguntes, no leas».

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