LAS NEUROCIENCIAS EN LA UNIÒN SOVIÈTICA

Se analizan los vínculos de las neurociencias rusas y soviéticas con las españolas, especialmente en relación con las vivencias de los médicos republicanos españoles exiliados en la URSS. Las neurociencias rusas, desarrolladas a partir de la segunda mitad del siglo XIX, siguieron un curso paralelo a las del resto de Europa, mostrando influencias alemanas y francesas. Fueron figuras destacadas Alexei Kojevnikov y Vladimir Bechterev en la neurología, Sergei Korsakov en la psiquiatría, Iván Pavlov y su discípulo Piotr Anojin en la neurofisiología, Lev Vygotsky y Alexander Luria en la neuropsicología, y Nikolai Burdenko en la neurocirugía. La llegada al poder de los bolcheviques se acompañó de una concepción progresista de la sanidad, que se modificó durante la época estalinista en beneficio de intereses políticos, sobre todo en el caso de la psiquiatría. Durante el primer tercio del siglo XX, los científicos españoles se interesaron por la reflexología pavloviana, y los soviéticos lo hicieron por la histología española. Entre los 4.500 republicanos españoles emigrados en la URSS a causa de la Guerra Civil se encontraban varias decenas de médicos que fueron testigos privilegiados de las locuras que sacudieron la ciencia y la sanidad de aquella época. Podemos citar en el campo de las neurociencias a Juan Planelles y Ramón Álvarez-Buylla en la neurofisiología, Federico Pascual y Florencio Villa Landa en la psiquiatría, Ángel Escobio y María Pérez en la neurología, Julián Fuster en la neurocirugía, y Manuel Arce en la neurorradiología.

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