Las leyes de atracción

Las leyes de atracción son el «pegamento» que mantiene unido a todo lo que forma parte del universo, desde las galaxias hasta las relaciones. La fuerza física más poderosa de la naturaleza funciona en la distancia más diminuta: se llama «fuerza fuerte» y es una ley de atracción que mantiene unidos a los protones en el núcleo de los átomos. Sin esa atracción, los elementos no podrían existir como tales.

Por otro lado, la fuerza física más débil –la gravedad– es la más poderosa en grandes distancias. La gravedad mantiene unida a las estrellas y las galaxias, mantiene en órbita a los planetas y los satélites e impide que la atmósfera de la Tierra se pierda en el espacio. Sin atracción gravitacional, no podría haber universo.

Cuando llegamos al reino animal, la cantidad de tiempo y energía invertidos en la atracción –en gran medida para fines reproductivos– es simplemente asombrosa. Si se explora cualquier ecosistema típico, se puede ser testigo de cómo los peces retozan, los grillos cantan, las ranas croan, los pájaros pían y una gran variedad de mamíferos utilizan toda clase de señales y estrategias para atraer parejas del sexo opuesto.

Por último, si nos contemplamos a nosotros mismos, vemos que los seres humanos hemos desarrollado las leyes de atracción más complicadas y variables del universo conocido. Podemos sentirnos atraídos por la bella o la bestia, por el poder o la indefensión, por el materialismo o la espiritualidad, por la tragedia o la comedia, por lo sagrado o lo profano. El poder atrayente del amor es una de las fuerzas más poderosas que nos impulsa durante toda la vida. Ya sea que amemos a Dios, la música, la poesía o a una alma gemela, en general los sentimientos de atracción que evoca el amor nos abruman fácilmente.

En última instancia, el dicho «el amor es química» podría ser correcto, ya que las feromonas (los atractores químicos) recién se están descubriendo ahora. Emitimos y absorbemos feromonas sin ser conscientes de ellas directamente. Pero sin duda somos conscientes de extrañar a alguien que amamos cuando no está, y podría ser la «adicción» a sus feromonas lo que alimenta al amor romántico.

Según la filosofía taoísta, las atracciones humanas son manifestaciones del yin y el yang: las mujeres y los varones buscan completarse en el otro. Este es el Camino eterno. Sin embargo, el yin y el yang no son estados «puros»; cada uno contiene algo del otro. Así es que la atracción contiene semillas de repulsión y aversión. Quizá sea por eso que las grandes historias de amor (como Romeo y Julieta, Tristán e Isolda, Dr. Zhivago) terminan en tragedia. ¿Y por qué algunas relaciones se deterioran? Quizá sea porque la atracción lleva a la familiaridad y de ahí pasa a la aversión. Balzac decía que la familiaridad es «un monstruo que devora todo». Aun así, estamos atrapados en redes de atracción: física, química, biológica, emocional y espiritual (por nombrar algunas). Curiosamente, también nos sentimos atraídos por la atracción en sí misma. ¡Es probable que sea por eso que estás leyendo estas palabras!

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