Las ilusiones del amor

¿De qué modo le engañamos? Déjenos contarle las maneras en que las ilusiones juegan con nuestros corazones y nuestras mentes.

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En el día de San Valentín, dondequiera que miremos vemos globos en forma de corazón, tarjetas de felicitación rosadas y cajas de bombones repletas de chocolate. Pero ¿qué es el amor verdadero? ¿Existe? ¿O es simplemente una ilusión cognitiva, un truco de la mente?
Por mucho que lo canten nuestras baladas favoritas, el amor, como todas las demás emociones, no se halla arraigado en el corazón, sino en el cerebro. (Por desgracia, que se sepa, los pasteleros no tienen pensado elaborar cerebros de chocolate atravesados por flechas.) Si comprendemos mejor cómo se enamora el cerebro, podremos entender por qué somos capaces de quedar obsesionados de tal manera por tan poderosa emoción. Y es que, de hecho, algunos científicos consideran el amor una forma de adicción. El neurocientífico Thomas Insel y sus colaboradores de la Universidad de Emory descubrieron que el emparejamiento monógamo radica en los mismos circuitos cerebrales de la recompensa que son responsables de la adicción a drogas como la cocaína y la heroína. En su estudio contaron con el campañol de las praderas, un pequeño ratón campestre que se empareja de por vida, pero sus conclusiones parecen ser igualmente ciertas para los seres humanos. Este hecho podría explicar por qué es tan difícil romper una relación romántica duradera: perder a alguien amado es como sufrir de síndrome de abstinencia.
En este artículo presentamos una serie de ilusiones ópticas con motivos románticos. Esperamos que las disfrute con esa persona especial en su vida. Y recuerde: puede que el amor no sea más que una vana ilusión, pero no por ello dejará de ser real e importante para nuestro cerebro.

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