Las hermanas del Sol

El Sol nació en el seno de una familia de estrellas. ¿Qué ha sido de ellas?

NOLAN WALBORN Space Telescope Science Institute/NASA, JESUS MAIZ APELLANIZ Instituto de Astronomía de Andalucía y RODOLFO BARBA Universidad de la Serena

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Con frecuencia se busca la soledad en el cielo de una noche estrellada. El lugar idóneo para ello. La noche es oscura porque, en términos cósmicos, nuestro Sol y su familia de planetas están muy aislados. Las estrellas vecinas se hallan a tal distancia, que apenas parecen motas de luz; las más lejanas se funden unas con otras en un tenue brillo. Nuestras sondas espaciales más veloces tardarían decenas de miles de años en recorrer la distancia que nos separa de la estrella más próxima. El espacio nos sume en la soledad como el océano a un islote.
No todas las estrellas son tan solitarias. Una de cada diez es miembro de un cúmulo, un enjambre de cientos a decenas de miles de estrellas, con un diámetro de unos pocos años-luz. La mayoría de las estrellas nacen en grupos parecidos, que tras miles de millones de años acaban dispersándose; sus estrellas se entremezclan entonces con el resto de la galaxia. ¿Y el Sol? ¿Empezó a existir en un cúmulo estelar? En tal caso, nuestro paraje galáctico no habría sido siempre tan desolado. Sólo devino así cuando el cúmulo se diluyó.

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