LAS BACTERIAS MÀS LISTAS

Eshel Ben-Jacob, profesor de física en la Universidad de Tel Aviv, no solo está interesado en el genoma de las bacterias que estudia, sino también en su personalidad. En diciembre de 2010, él y sus colaboradores publicaron un artículo en la revista BMC Genomics en donde explicaban que Paenibacillus vortex, una bacteria del suelo descubierta por Ben-Jacob a mediados de los noventa, era asombrosamente lista en comparación con otros microorganismos.
Identificaron ese grado relativo de inteligencia al comparar el genoma del P. vortex con el de otras 502 especies bacterianas. Basándose en esa comparación, calcularon lo que Ben-Jacob denomina «coeficiente intelectual social» de las bacterias. Contaron los genes asociados a las funciones sociales, como los que permiten que las bacterias se comuniquen, procesen la información ambiental y sinteticen productos químicos que resultan útiles al competir con otros organismos. P. vortex y otras dos cepas de Paenibacillus tienen un número mayor de ese tipo de genes que las otras 499 bacterias estudiadas, incluidas las patógenas, como Escherichia coli, lo cual indica la existencia de «capacidades sociales excepcionalmente brillantes».
Esa refinada capacidad social se manifiesta en las elaboradas colonias que forma P. vortex, como la de esta micrografía, que creció durante varios días en una placa de Petri. Tiene unos ocho centímetros de diámetro y contiene un número de bacterias cien veces superior al de humanos que pueblan la Tierra. Los puntos azules corresponden a grupos más densos de bacterias (vórtices), que se reúnen en torno a un centro para facilitar la expansión en superficies duras y para protegerse frente a peligros externos. Conforme las células se reproducen, cada vórtice aumenta de tamaño y se mueve hacia el exterior como una unidad, dejando tras de sí un rastro de células más antiguas, que ya no se reproducen y que forman ramales para mantener la comunicación en toda la colonia.
La acción conjunta de esos microorganismos les permite percibir el entorno, procesar información, resolver problemas y tomar decisiones, para así prosperar en entornos hostiles.

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