LAS 5P PARA UN MATRIMONIO FELIZ

Dedicamos tiempo a pensar en nuestra tarea profesional, en los estudios pero ¿cuánto pensamos y hacemos por nuestro matrimonio? ¿Se han sentado los dos a pensar en esto? ¿Tienen un plan de mejora y crecimiento? Dos seres que se convierten en uno y no obstante siguen siendo dos, ¡claro que es un misterio!

El principal motivo según los esposos al momento de una separación es la incompatibilidad, es decir una deficiente comunicación conyugal. Tomás Melendo, experto en temas de familia dice que «La vida con- yugal no puede reducirse al encuentro de dos cuerpos y mucho menos al de dos sueldos, sin que se dé el de dos corazones, manifestado y enriquecido a través de la palabra hablada. Comunicarse es algo más que un simple conversar, es un medio insustituible para alcanzar la verdad y resolver los problemas que pueda plantear la familia. Es un instrumento soberano para facilitar el amor, haciendo partícipe al cónyuge de los propios sentimientos, de las propias necesidades, alegrías, expectativas y esperanzas. Es bajar la guardia por completo y colocarse hondamente en contacto con el otro para conocerle hasta el fondo.»

El amor no es mágico, las buenas intenciones no son suficientes. Debemos crecer en el amor, conocer nuestras diferencias, poniendo nuestras mejores cualidades, con intencionalidad y trabajando con decisión y optimismo.

P1 PONERSE EN EL LUGAR DEL OTRO
Solo el amor hace posible el conocimiento y nadie ama lo que no conoce. El amor es un arte que requiere conocimiento, esfuerzo, tiempo y necesita un proceso de aprendizaje y saber que la mujer se enamora por los oídos. La relación de esposos está determinada por las diferencias entre hombres y mujeres: los rasgos biológicos, lo fisiológico, lo psicológico, la educación recibida. Los hombres esperan que las mujeres piensen, se comuniquen y reaccionen como ellos, y ellas igual. La vida matrimonial debe basarse en la comunicación (no miedo), la apertura (no guardarse las cosas), humildad (aceptar los errores y no echar la culpa al otro), oportuna (buscar el mejor momento), generosa (ceder en temas sin importancia). La mujer por su naturaleza es esencialmente romántica, el hombre es práctico.

P2 PACIENCIA

En la relación matrimonial es importante tener conciencia de que el ser humano está cambiando siempre y que hay etapas. Se debe trabajar en la formación del carácter: a unos les cuesta más que a otros sobre todo si uno es más rencoroso. Muchas veces no vemos las cosas como son, sino como somos. Los demás son como son, independientemente de cómo los veamos. El cambio debe empezar por uno primero. Dios nos dio sabiamente dos orejas y una boca, para oír el doble de lo que hablamos. Hay que saber sortear y enfrentar los problemas. No complicarse por nada.
Stephen Covey explicaba así el Principio 10/90: el 10% de la vida está relacionado con lo que te pasa y el 90% por la forma en cómo reaccionas. No podemos evitar que el carro se dañe, que haya mucho tráfico, el semáforo en rojo, un comentario negativo, que tu esposa se levante de mal humor. Pero tú determinas el otro 90%. ¿Cómo? Controlando tu relación, tu actitud frente a dificultades cotidianas, te darán paz y un buen día. ¡Tú decides! Puede cambiar y mejorar tu vida y la de tu familia. ¡Pruébalo!

No es bueno reñir en horas de la noche, cuando uno está cansado y agitado por todas las cosas que han sucedido en el día. Sería mejor que uno guarde silencio. El sueño es un gran instrumento de terapia, y el tiempo es un medio muy positivo para curar muchas heridas, sin dejar pasar mucho tiempo. La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia es la debilidad del fuerte.

P3 PERSEVERANCIA

No conozco a nadie que no quiera ser feliz. ¿Recuerdan cuando nos entregamos el anillo?: «Recibe este anillo en señal de mi amor y fidelidad». ¿Cómo puede un objeto tan pequeño, significar algo tan grande: amor y fidelidad? Es que el hombre necesitó ver signos antes de que existiera la fotografía, pintores y escultores grabaron en piedra, papel o madera, el recuerdo de lo que amaban. Siempre hemos necesitado contar con estas ayudas que nos recuerdan a quienes queremos. ¡Mira tú anillo! Lo tienes puesto. Es para siempre. Comprueba cómo brilla, es duro, se va desgastando, está hecho a tu medida, es real, de metal precioso, resistente, con fecha y nombre, tu cónyuge lleva otro muy similar. Todo esto se refleja en tu vida matrimonial.
Sin obstáculos no es posible crecer en virtudes. Quienes están dispuestos a amar mejorarán su amor con el tiempo. Perseverar es volver a empezar y levantarse siempre y el secreto de la perseverancia es el amor.

P4 PERDÓN
¿Quién ha dicho que el amor no exige sacrificio? El respeto se puede perder de varias maneras: con la palabra (dura, grosera, soez), por actos (las agresiones acaban el matrimonio) o con gestos (caras largas, desprecios, silencios que matan). La indiferencia mata el amor.

Evite discusiones innecesarias. Perdone con grandeza de alma y construya un futuro de amor y perdón. Si se sacan continuamente los agravios, defectos o fallos, la herida no cura, no cicatriza, sigue supurando y termina con tensiones. Leí en un grafiti: ‘Fidelidad solo en los equipos de sonido’. No es así, la fidelidad es felicidad y viceversa. Pero sí es verdad que en la ley de la naturaleza las cosas más preciosas son las más frágiles.
Qué evitar: negarse a perdonar. La soberbia es como la barba, hay que afeitarla cada día. Si enseñamos a nuestros hijos a perdonar nosotros también debemos hacerlo. Unas heridas toman más tiempo en cerrar pero el rencor y el resentimiento aleja al amor y dificulta mucho más el reencauzamiento que ha sufrido un quiebre. El sarcasmo puede ser muy doloroso. La burla nunca construye.
P5 POSITIVISMO
Las crisis bien manejadas son una oportunidad de mejora. Nosotros escogemos a nuestro cónyuge. No veamos los defectos del otro. Hay que hacer más agradable nuestra convivencia con los demás, empezando por nuestro cónyuge: ceder, cuidar la monotonía, la rutina, luchar por mantener los compromisos libremente adquiridos y cultivar el sentido del humor. La vida no es una comedia pero tampoco una tragedia. Es un drama con cosas buenas y menos buenas. Cuando hay estabilidad conyugal todos los problemas son más llevaderos y se puede aportar lo mejor a la familia y a la sociedad. Debemos invertir tiempo en nuestra relación. ¿En qué estamos fallando? ¿En qué podemos mejorar?¿Es feliz mi cónyuge a mi lado?

Hay vínculos que esclavizan y otros que liberan. El matrimonio es un camino, como la vida. Hay que andarlo juntos.
Enrique Pérez García/ Máster en Matrimonio y Familia/ enrique.perez@imf.ec

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